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OESTE EEUU - DIA 01. Comienza el sueño americano: llegada a Jackson Hole

4 de Septiembre de 2010.

Es cierto que llevaba dos años consecutivos viajando a los E.E.U.U y aún así, y al contrario que le sucede a mucha gente, mi fascinación por este país, por su cultura, su modo de ver la vida y sus maravillosos escenarios naturales, cada vez me atraían más. Por este motivo cuando mi amigo Raúl me propuso realizar un viaje de larga duración al Oeste americano, lo primero que me vendría a la cabeza serían los famosos escenarios de las películas del oeste, la juerga y neones luminosos de las Vegas y míticos paisajes como los del Gran Cañón o ciudades tan renombradas como San Francisco. Ante el sucesivo paso de todas estas imágenes por mi mente como si se tratase de una proyección antigua con negativos de diapositivas y pensar que iba a poder estar en muchos de esos lugares, no tardaría mucho tiempo en decir que sí.

El siguiente factor que se pondría de nuestra parte sería que unos amigos no hacía mucho tiempo que habían estado por allí y podían asesorarnos, bastante bien, acerca de cómo montar el viaje por nuestra cuenta, de los hoteles más recomendables según su experiencia y de muchos buenos consejos, por lo que sólo faltaba dar el paso definitivo y comprar los billetes de avión. Tras un estudio pormenorizado de lo que queríamos visitar en tres semanas que íbamos a estar por la zona, al final decidimos decantarnos por sacar los vuelos con la compañía Delta que era la más económica de todas las que miramos y la que mejor se adaptaba a los planes que teníamos en mente.

Sólo quedaba ya esperar al sábado 4 de Septiembre, día en el que comenzaría nuestro particular sueño americano. La hora de partida de nuestro vuelo sería a las 07.00 de la mañana por lo que el madrugón fue considerable. Tras dos horas llegaríamos a la primera de las dos escalas que tendríamos en el camino, en este caso París, donde aterrizaríamos a las 09.00. Tras un montón de trámites y filas como consecuencia de volar a territorio americano, podríamos tomar el siguiente vuelo con dirección a Salt Lake City, nuestra segunda escala y a la que llegaríamos a las 14.00, hora americana.

El cansancio era ya evidente en nosotros y eso que todavía nos quedaba un último vuelo hasta nuestro destino final: la pequeña localidad de Jackson Hole en el estado de Wyoming. Este sería sólo de una hora y la verdad que pronto nos volveríamos a venir arriba como consecuencia de empezar a ver por la ventanilla las primeras imágenes de las montañas rocosas, realmente espectaculares. La emoción iba en aumento según nos acercábamos a dicha ciudad y al pensar que en tan sólo unas horas, al día siguiente, estaríamos en el corazón de famosos escenarios naturales como los del parque Nacional de Yellowstone o de otros como el del Grand Teton, que siendo menos conocidos, también dejan sin aliento.

Tras 17 horas de vuelos y escalas por fin llegábamos a las 18.00 a la única y pequeña terminal del minúsculo aeropuerto de Jackson Hole, donde una furgoneta de la empresa Dollar, con la que habíamos contratado por internet el coche, estaría esperándonos para llevarnos al corazón del pueblo que estaba como a 10 km y allí hacer el papeleo y facilitarnos el vehículo. La chica encargada de todo ello hablaba bastante bien castellano, por lo que todo fue rápido y sencillo. Nos darían un flamante todo terreno blanco automático del que nada más verlo me enamoraría perdidamente. Menudo cochazo y eso que yo no soy mucho de coches. El coste por los cuatro días que íbamos a utilizarlo sería de 280 dólares con todo ya incluido.

Jackson Hole Airport

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OESTE EEUU - DIA 02. Grand Teton y primeros pasos por Yellowstone

5 de Septiembre de 2010.

A partir de hoy comenzaríamos con lo que sería la tónica habitual durante todo el viaje: los madrugones. La idea era levantarnos a las siete de la mañana y acostarnos pronto para así aprovechar al máximo las horas de luz. De todas maneras algún que otro día y como excepción, sería todavía más pronto para ver amanecer en sitios significativos.

Ironías de la vida, el jet lag y su descompensación horaria hacía de las suyas y no iba a tener piedad con nosotros, teniendo ambos los ojos abiertos de par en par a las 06.30 de la mañana, sin que ni siquiera hubiese amanecido. Así que nos lo tomaríamos con calma y tras desayunar algo en el mismo hotel, pues cuando bajamos ya estaba abierto el comedor, nos iríamos a comprar provisiones a un supermercado que acababan de abrir para así tener aguas y snacks en el recorrido que íbamos a realizar durante los siguientes días. Decir que aunque hay lugares donde comprar lo que se te antoje dentro de los Parques Nacionales, evidentemente, todo es mucho más caro dentro de ellos, por lo que haciéndolo así te puedes ahorrar unos dólares.

Con todo listo era el momento de dirigirnos hacia el pequeño pueblo de Teton Village para realizar la que iba a ser la primera actividad del día: montar en el teleférico llamado Aerial Tramway. Este nos llevaría desde el seguro asfalto de la villa hasta la parte superior de la montaña Rendezvous, deslizándose 4139 metros en vertical. La cosa empezaba por todo lo alto, nunca mejor dicho, haciéndonos sentir como si estuviéramos volando. Cuando llegamos a la cima y las puertas se abrieron  nos recibió un viento gélido y helador cuyas ráfagas en algunos momentos hacían que costase mantenerse en pie, aún así la emoción nos pudo más y nos iríamos a disfrutar de las maravillosas vistas que se obtenían del Valle del Río Snake, del Parque Nacional Grand Teton y de la cordillera Gros Ventre en la distancia.

Aerial Tramway. Teton Village
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OESTE EEUU - DIA 03. ¿Por qué Yellowstone? Hoy lo descubriríamos

6 de Septiembre de 2010.

A las 06.00 tenía abiertos los ojos de par en par. Esto iba de mal en peor, media hora antes que el día anterior y sin el menor esfuerzo. Así que nada, como estábamos al lado del inmenso lago Yellowstone, me fui a dar un paseo por la orilla del mismo. Al salir de la cabaña me encontré que toda la zona sin asfalto estaba cubierta de nieve, tan sólo unos pocos centímetros, pero no dejaba de parecer invierno, pues a esto había que unirle que la temperatura exterior no debía de exceder de cinco grados. Por lo menos el cielo estaba totalmente despejado y parecía que iba a hacer un gran día. El silencio dominaba la zona y se respiraba una paz y tranquilidad maravillosa que pude disfrutar durante una media hora, justo hasta que un grupo de turistas americanos empezaron a aproximarse con gran alboroto. Minutos después también aparecería Raúl y por tanto era el momento de ponerse en marcha. Eso sí antes nos tomaríamos en una pequeña tienda del hotel unas gigantescas muffins de chocolate con dos batidos.

Comenzaríamos dirigiéndonos a la zona conocida como Mud Volcano Area, donde pudimos dejar el coche en un parking perfectamente habilitado, como en todas las zonas del parque donde se pueda realizar la más mínima ruta. Así da gusto, ya podíamos aprender un poco de esta organización.

El primer recorrido del día nos ofrecería un buen conjunto de lodos burbujeantes, fumarolas y piscinas ácidas. Casi todas ellas tienen un color grisáceo y un olor pestilente que hasta que te acostumbras un poco a él te dan ganas de ir al baño. Pff, menudo pestazo. Esto se debe principalmente a que esta zona está compuesta, principalmente, por sulfuro de hierro y sulfuro de hidrógeno, que son los causantes tanto del olor como del color. A pesar de ello, impresiona todo tanto que al final nos acabamos adaptando y no dejamos de sorprendernos. Después del paseo por las distintas pozas llegaríamos hasta la llamada Sulphur Caldron, una piscina de agua verde con una acidez altísima y que contrasta con el feo color de sus compañeras. Impresionante también la llamada Dragon´s mouth spring, otra fuente termal que sale de una cueva y que va creando explosiones continuamente.

Mud Volcano Area

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OESTE EEUU - DIA 04. Yellowstone: el rey de los géiseres

7 de Septiembre de 2010.

No podíamos marcharnos de la zona de Mammoth Hot Springs sin acabar de visitar lo que nos habíamos dejado pendiente el día anterior, el lugar conocido como Upper Terraces (terrazas superiores), por lo que a ello que nos pusimos nada más desayunar.

Este circuito lo realizaríamos en coche, parando en los lugares más significativos del recorrido, pero sin duda uno de los más vistosos sería el precioso Orange Spring Mound. Poco después encontraríamos la White Elephant Back Terrace y la Angel Terrace, con la que diríamos adiós a esta zona.

Upper Terraces. Mammoth Hot Springs

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OESTE EEUU - DIA 05. Zion: the Narrows

8 de Septiembre de 2010.

Las 04.30 fue la hora elegida para despertarnos. No por gusto, como es evidente, sino porque no queríamos que nos pillara el toro con todo lo que teníamos que hacer. Así que medio zombies nos dirigimos a dejar el coche a la empresa de alquiler para una vez comprobado, por su parte, que el vehículo no tenía ningún desperfecto, llevarnos, al igual que hicieron al inicio del viaje, hasta el aeropuerto. Este servicio está incluido, sencillamente, porque como no tienen sucursal en el mismo aeropuerto, pues de alguna manera para compensar esta molestia. En el aeropuerto nos dejarían a las 05.00, lo cual iba a ser tiempo más que suficiente para facturar y esperar a que saliera el avión porque, al ser minúsculo el aeródromo, no tienes casi que andar a la puerta de embarque. Así que nos tiramos en el suelo hasta que dieron las 06.30, hora en la que empezamos a embarcar, despegando media hora después, es decir las 07.00.

A las 08.00 estábamos en Salt Lake City, donde teníamos que hacer el cambio de avión. No tardaríamos prácticamente nada, pues al ser un vuelo interno y parte de la conexión de otro, Delta lo tiene todo pensado para que no haya ningún problema. De esta manera nos encontrábamos despegando de esta ciudad a las 08.30, llegando a Las Vegas a las 08.55. Vamos que ni media hora.

Una vez en la terminal nos dirigiríamos hacia la empresa de alquiler de coches. La elegida en esta ocasión sería Álamo a través de la página www.ealquilerdecoches.com Esta vez nos correspondería un flamante Dodge negro, que me dejaría alucinado y eso que paso bastante de los coches, pero este era casi como el de un mafioso o como el coche fantástico, sólo faltaba que hablase. Lo alquilaríamos desde hoy, día 8 de Septiembre, hasta el 21 de Septiembre que tendríamos que devolverlo en el centro de San Francisco antes de las 18.00. Así que íbamos a pasar juntos casi quince días. Para no perdernos utilizaríamos un GPS con los mapas del oeste americano ya metidos en él, que amablemente se encargó de prepararme en España mi amigo Nacho, así que desde aquí muchas gracias por tu labor.

Y ahora sí y con todo listo sólo quedaba arrancar el precioso automóvil y ponernos en marcha desde el subsuelo del parking del aeropuerto de las Vegas. Eran las 10.30 cuando tomábamos la autopista en dirección a la ciudad de Hurricane. Efectivamente no nos quedaríamos en Las Vegas, pues esto lo haríamos al volver de la ruta circular por algunos de los parques nacionales más increíbles de esta zona de USA.

Tardaríamos tres horas en llegar a Hurricane, ya en el estado de Utah, pués también aprovechamos para parar a comer en un área de servicio donde había un Mac Donalds, pero si vas directo no te demora más de dos horas y cuarto. Nuestro alojamiento elegido sería un Days Inn con una habitación con dos camas King inmensas (47,38 USD). El hotel también contaba con piscina cubierta y una bañera de hidromasaje de las que nos aprovecharíamos al regreso de nuestro plan de la tarde.

Tras acomodarnos un poco, no tardaríamos mucho en volver a coger el coche para irnos a pasar la tarde al Parque Nacional de Zion que se encontraba a unos 30 km de donde estábamos. Si bonitas habían sido las vistas que nos habían ido acompañando en el trayecto de la mañana, mostrándonos a ambos lados de la carretera parajes inconmensurables que no tenían fin con gran cantidad de formaciones rocosas, este pequeño viaje hasta Zion, no se iba a quedar corto tampoco, pues podríamos disfrutar de las vistas de los puntiagudos picos de las montañas Eagle Crags y del corredor natural de murallones rocosos que guarda el pequeño y bonito pueblo de Springdale, que más parece una maqueta hecha a conciencia que un pueblo real. Tras atravesar este llegaríamos a la entrada del Parque Nacional de Zion y unos metros más adelante hasta el aparcamiento del Visitor Center, donde dejaríamo el coche y nos dirigiríamos hacia la cercana parada donde se toman los shuttles que se adentran en el interior de  la Canyon Scenic Drive, es decir la carretera de color marrón que discurre por el cañón.

Y es que si quieres visitar este Parque no te queda otra que tomar los autobuses gratuitos que circulan constantemente en ambos sentidos por el gran desfiladero donde se encuentran los mejores paisajes y las grandes atracciones de este lugar. Estos buses van realizando paradas en todos aquellos puntos importantes que hay que visitar y desde donde, además, parten un sinfín de rutas de senderismo de todo tipo de dificultad que se adentran por los recodos de Zion.

Zion National Park

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OESTE EEUU - DIA 06. Zion: Angels landing trail

9 de Septiembre de 2010.

Comenzaba un nuevo y espléndido día  en el oeste americano por lo que con el mismo grado de ilusión o incluso más que en jornadas pasadas, ya que en cada una de estas éramos sorprendidos con algún paisaje inesperado o postales visuales inimaginables, nos dirigimos bien temprano, una vez más, a Zion pues no nos conformábamos con llevarnos sólo una ruta de este parque que tanto nos había impactado en el día de ayer.

Camino de Zion National Park

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OESTE EEUU - DIA 07. Bryce canyon

10 de Septiembre de 2010.

Programaríamos nuestra visita a Bryce Canyon, comenzando por el punto más al sur del Parque, justo donde terminan los 30 kilómetros de carretera, para desde allí deshacerlos hacia el norte, parando en los diversos miradores que se pueden encontrar en la carretera.

Lo más característico de este Parque Nacional son los llamados Hoodoos que son enigmáticos pináculos rocosos con todo tipo de grotescas formas, los cuales pueden observarse desde prácticamente la totalidad de puntos de observación que hay en el camino.

Llegaríamos temprano a nuestro primer mirador, el llamado Rainbow Point, de hecho nuestro vehículo era el primero que estacionaba en el parking habilitado para ello, por lo que la tranquilidad era total. Avanzaríamos unos pasos, hasta el borde del acantilado, y allí podríamos encontrar un paisaje sobrecogedor: miles de chimeneas rocosas con colores anaranjados y rojizos que, según iba saliendo el sol, iban cambiando su tonalidad, haciendo que el paisaje pareciera cambiar a cada segundo que transcurría. Nos quedaríamos embobados ante el panorama pero una vez que el sol empezaba a ganar altura decidimos continuar la ruta.

Rainbow Point. Bryce Canyon

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OESTE EEUU - DIA 08. Arches

11 de Septiembre de 2010.

Si hago referencia a miles de arcos de piedra creados por las fuerzas de la naturaleza durante millones de años, a cientos de puentes graníticos naturales que unen colosales paredes de arenisca o accidentes geográficos de lo más singulares y extraños, probablemente muchos me preguntarían si estoy pensando en rodar una película o cual es el último libro de ciencia ficción que me he leído. Pero aunque pueda parecer mentira, existe un lugar en el mundo donde todas esas características se dan sobre el terreno en muy pocos kilómetros cuadrados y nosotros nos encontrábamos muy cerca de ese lugar. Hablo del Parque Nacional de Arches.

Y es que sólo nos separarían de la entrada al Parque, ocho kilómetros, por lo que podríamos pasar buena parte de la jornada disfrutando de muchas de las sorpresas que guarda este sitio único.

En esta ocasión el desayuno se encontraba incluido por lo que me puse ciego a base de tostadas de crema de cacahuete y mermelada de frambuesa, bollos y cereales con leche. Había que coger fuerzas para afrontar con garantía las rutas de senderismo que íbamos a realizar. También es cierto que esto es una burda excusa, pues aunque no hubiéramos hecho nada me hubiera puesto ciego igual.

Tras enseñar nuestro pase al ranger de la garita de la entrada, nos dirigimos a la primera zona con la que te encuentras pasados los primeros kilómetros: “Courthouse Towers”, una inmensa mole de arenisca formada por varias torres y con cierto parecido a un palacio de justicia y es que por algo el nombre hace referencia a ello. Pasearíamos un rato por sus inmediaciones y decidimos continuar el camino sin perder demasiado tiempo aquí, ya que esto unido a las paradas anterior en los miradores de Park Avenue y La Sal Mountains desde los que se observan unas perspectivas, de varios kilómetros a la redonda, de más imponentes muros de piedra, hacía que sin casi haber empezado a adentrarnos en Arches, lleváramos ya una hora consumida de tiempo. Increíble, pero cierto.

La Sal Mountains Viewpoint

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OESTE EEUU - DIA 09. Monument valley y Antelope canyon

12 de Septiembre de 2010.

Muchas han sido las películas donde el mítico Monument Valley ha aparecido como telón de fondo o acompañando en sus aventuras a grandes actores como John Wayne, Michael J. Fox, Susan Sarandon o Geena Davis. Cuando veía algunas de esas cintas como La Diligencia, Thelma y Louis o Regreso al Futuro III, además de disfrutar con la historia en cuestión, me quedaba especialmente embobado con el paisaje donde transcurría la acción. Pronto me empezaría a interesar por cual era ese lugar formado por una gran depresión repleta de multitud de monolitos de todo tipo de tamaños y formas, que sitio era ese donde los amaneceres y atardeceres permitían observar tonalidades rojas y anaranjadas de una intensidad tal que podían sobrecoger y estremecer al más hierático de los seres humanos.

Una vez localizado el mismo ya no dejaría de preguntarme, cada vez que lo volvía a ver en una nueva película o documental, si alguna vez tendría la oportunidad de poder levantar el polvo con mis propios zapatos mientras diese un paseo por ese escenario natural tan afamado. Parece que la respuesta a esa pregunta iba a llegar en la jornada que comenzaba con un sí repleto de ilusión. Después de tantos años esperando, hoy podría sentirme como un pasajero en el tiempo, un proscrito perseguido o un vaquero del viejo oeste.

Ayer seríamos previsores y también compraríamos el desayuno en la gasolinera que había en frente de nuestro alojamiento, pues la corneta hoy sonaba a las 06.30 de la mañana y  no queríamos que nos pillara el toro como en Arches y así poder disfrutar de todo el plan de hoy con calma.

La distancia que nos separaba del centro de visitantes de Monument Valley era de algo más de 30 kilómetros por lo que en apenas media hora íbamos a llegar a nuestro destino. Eso sí no podríamos evitar hacer varias paradas en la también famosa e inmensa recta que te lleva hasta este lugar y que tantas veces se ha visto en televisión. El silencio y la soledad de estos parajes a esas horas de la mañana eran sobrecogedores y aprovechamos para hacernos algunas fotos en el mismo asfalto de la carretera. Después llegaríamos, en poco tiempo, al parking donde poder dejar el vehículo.

Monument Valley

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OESTE EEUU - DIA 10. Gran Cañón (Parte I)

13 de Septiembre de 2010.

Tras desayunar con calma, volveríamos a coger el coche para dirigirnos a uno de los lugares más increíbles y famosos del mundo: el Gran Cañón.

Este parque nacional es uno de los espacios naturales más visitados del planeta. Se encuentra situado en el norte de Arizona, abarcando una extensión de 320 kilómetros de largo por unos 20 de ancho.

Existen dos accesos al Gran Cañón: el de la orilla sur, el más frecuente y con más servicios, y la entrada de la orilla norte, de acceso más difícil y cerrada de octubre a mayo. Entre los dos puntos hay tan sólo 29 kilómetros en línea recta, aunque para ir de una a otra entrada hay que recorrer 350 kilómetros de distancia.

Nosotros optaríamos por visitar, únicamente, la zona de la orilla sur, ya que intentar abarcar las dos nos hubiera supuesto dar un inmenso rodeo, de cinco horas de viaje, y tener que renunciar a otros lugares que no queríamos perdernos.

Tardaríamos unas dos horas y cuarto en recorrer los algo más de 200 kilómetros que separan Page de la entrada este del Gran Cañón. Cuando divisé por primera vez el cartel que indicaba que entrábamos en el Parque Nacional, una sensación mezcla de ansiedad y subidón total recorrió mi cuerpo. Tras parar para inmortalizar este momento con una foto con el cartel que nos daba la bienvenida, sólo tuvimos que avanzar unos cuantos kilómetros más hasta llegar al primer punto de recepción de visitantes con el que cuenta el parque en este sector: el Desert View. Tras aparcar el coche en la zona habilitada, tomaríamos una pequeña senda que poco a poco nos iría aproximando a uno de los momentos más esperados de todo el viaje. Tras no más de 400 metros el camino terminaría y delante de nosotros se postraría la inmensidad sobrecogedora del Gran Cañón. Me quedé mudo, sin aliento, costándome tragar saliva e intentando disimular una inmensa emoción que por momentos hacía que mis ojos se tornasen vidriosos. En el horizonte se divisaban infinitas crestas, escarpadas gargantas horadadas en la roca a lo largo de millones de años por el río Colorado que también podía verse diminuto en la lejanía, desfiladeros cuyo fin no podía abarcar la vista, esculturales rocas en intensos rojos y naranjas. Durante no sé cuánto tiempo estuve absorto en mis pensamientos y sin apartar la vista de esta obra colosal de la naturaleza, hasta que Raúl me propondría continuar dado que llevábamos cuarenta minutos en este mirador. Dándole la razón, nos encaminamos a la torre de vigilancia Desert View que estaba muy cerca del parking. Esta es una estructura de piedra de 21 metros de alto, cuyo interior está decorado con pinturas indias y en la parte superior se pueden ver nuevas vistas del Gran Cañón. También hace las funciones de tienda de recuerdos y de información.

Desert View Point

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OESTE EEUU - DIA 11. Gran Cañón (Parte II)

14 de Septiembre de 2010.

Aunque suponía un inmenso sacrificio, después de tantos días de ruta y de todos los madrugones que llevábamos a nuestras espaldas, no queríamos irnos del Gran Cañón sin contemplar uno de sus amaneceres, así que a las 05.00 pondríamos el despertador para no ir con el agua al cuello y de esta manera llegar a las 05.45 al mirador Mather Point, que sería el que nosotros elegiríamos para el espectáculo. Llegaríamos cuando todavía era noche cerrada y ya había gente en el lugar. Por un lado, como no podía ser de otra manera, un grupo de japoneses y por otro una madre y su hijo con los que pronto nos pondríamos a charlar, ya que nuestro idioma nos delató. Ellos eran de Sevilla y estaban por estas latitudes celebrando que el joven había terminado los estudios en el instituto. Magnífico regalo, sin duda.

A las 06.10 se haría el silencio, pues la claridad empezó a hacer acto de presencia y la bola de fuego ya empezaba a dar señales de que pronto aparecería por el horizonte. Efectivamente, no tardaría mucho más en empezar a mostrar los primeros rayos que resurgían fulgurantes del fondo del cañón, permitiendo que empezáramos a contemplar, de nuevo, la inmensidad, belleza y tamaño de esta obra magistral de la naturaleza, la cual te hace sentir insignificante a la par que parece darte una buena cura de humildad. Pocas veces en la vida he sentido tanta paz y tranquilidad como en estos breves pero intensos instantes.

Amanecer en Mather Point

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OESTE EEUU - DIA 12. Presa Hoover y de compras por Las Vegas

15 de Septiembre de 2010.

Hoy sería un día de tránsito, más que otra cosa, y nos lo tomaríamos con más calma que en otras ocasiones. De momento ya nos darían las 08.30 cuando nos quisimos levantar, lo que en comparación con los madrugones del resto de días, nos parecía el paraíso.

De Tusayan a Las Vegas nos separaban casi 450 kilómetros y unas 5 horas, por lo que íbamos a ir más relajados que otras veces, parando a tomar algo, pues hoy el calor apretaba bastante más que otros días. Además, y dado que nos pillaba de camino, no podríamos evitar hacer una incursión en la famosísima presa Hoover que sería inmortalizada en la película de Supermán.

Conseguiríamos aparcar en un pequeño recodo donde había varios coches más. De esta manera nos ahorramos el parking. Aunque nuestra idea era visitar la presa, cuando nos dijeron lo que costaba, decidimos pasar de ello y entretenernos dando una vuelta por fuera y tomar diferentes perspectivas de la misma, haciendo las típicas chorradas de Supermán. Sería un rato divertido, antes de afrontar los últimos kilómetros para llegar a Las Vegas.

Presa Hoover

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OESTE EEUU - DIA 13. Las Vegas: recorriendo "The Strip"

16 de Septiembre de 2010.

Tras dormir como bebés y haber recuperado fuerzas, nos disponíamos a recorrer durante  todo el día “The Strip”, la famosa franja de seis kilómetros de las Vegas Boulevard, donde se encuentran los imponentes y lujosos hoteles que esconden bajo sus cimientos los tentadores casinos donde jugar hasta quedarte sin blanca.

Todo en Las Vegas son números y cifras espectaculares y records con respecto al resto del mundo: más de 20 hoteles se encuentran entre los más grandes del planeta, una ciudad abierta las 24 horas al día los siete días de la semana, cada día se pueden celebrar hasta 315 bodas, las construcciones más caras de algunos colosos como el Bellagio han supuesto 1600 millones de dólares, etc.

Los dos días que seguían nos los tomaríamos un poco más relajados y no nos levantaríamos hasta las nueve de la mañana.

Además de hacer el papel de alojamiento y centro de juego, gran parte de los hoteles de Las Vegas actúan como si de parques temáticos se trataran por lo que pasear por sus interiores es la manera perfecta de ir pasando de unos escenarios a otros del mundo en pocos metros y todo ello sin tener que soportar el sofocante calor del exterior, pues gran parte de ellos se encuentran conectados entre sí por el interior.

Hotel New York. Las Vegas

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OESTE EEUU - DIA 14. Ultimo día en la ciudad del pecado

17 de Septiembre de 2010.

El tercer día en la ciudad del pecado íbamos a separarnos, dado que Sergio y Cristina habían contratado durante más de la mitad de la jornada un tour que les llevaría al Gran Cañón. Ellos se levantarían bien temprano por esa razón, mientras que nosotros nos lo tomaríamos con mucha calma y no bajaríamos a desayunar hasta las 09.30. Tras disfrutar de unos donuts y un buen batido comprados  en una tienda del hotel, nos dedicaríamos a pasar la mañana paseando por “The Strip”, para volver a recrearnos con los hoteles, sus casinos y su ambiente.

Al final se pasaría el tiempo volando y sin darnos cuenta nos íbamos a plantar en la hora de comer donde optaríamos por unas hamburguesas. Y como hoy sería, seguramente, la jornada más calurosa que estábamos viviendo desde que llegamos aquí y no teníamos ganas de seguir caminando, nos marcharíamos a nuestro hotel a disfrutar de su piscina, lo que restaba de tarde, hasta que llegaran Sergio y Cristina.

Sería esta una gran decisión porque nos permitió reponer fuerzas a tope y descansar bastante, tumbados en las hamacas. La piscina, para ser sinceros, no era gran cosa pues el agua no te llegaba ni a la cintura y estaba bastante calentorra, pero bueno, el caso era refrescarse de alguna manera y sobre todo descansar, lo cual conseguiríamos con creces.

Cuando llegaron nuestros amigos eran alrededor de las 18.30, por lo que subiríamos a cambiarnos para estar a las 19.30 otra vez abajo y dirigirnos a la montaña rusa de nuestro hotel. No podíamos quedarnos sin probarla, teniéndola tan cerca. La atracción no tiene nada que envidiar a la de cualquier parque de atracciones de prestigio e incluye un giro de 180 grados espectacular. Al ser huéspedes del hotel el precio nos saldría bastante más económico de lo que suele ser normal, por lo que no es significativo.

Tengo que decir, también, que yo bajé un poco con mal cuerpo y es que en uno de los tirones que da la montaña rusa en uno de sus giros me hice daño en las cervicales y eso me originó un poco de malestar general, pero afortunadamente en cuarenta minutos se me pasaría. Debe ser la edad y que uno ya no aguanta como antes, je, je.

La siguiente actividad a la que íbamos a dirigirnos sería un show que califican como el mejor que se puede ver en la actualidad en Las Vegas. Me habían hablado de él los amigos que habían estado antes por aquí y me insistieron hasta la saciedad de que no podíamos perdérnoslo bajo ningún concepto. Si además nunca antes habíamos visto el Circo del Sol, con mayor razón porque nos íbamos a quedar en el sitio con lo que presenciaríamos.

Me estoy refiriendo al espectáculo que tiene lugar en el teatro del hotel Wynn llamado Le Reve. Las entradas las sacaríamos por internet unos meses antes y nos costarían 141,90 dólares cada una. La hora elegida sería las 21.30 de la noche.

Cuarto de hora antes ya estábamos en nuestras butacas y ante nosotros teníamos una piscina circular en el centro del teatro con el techo cubierto de flores gigantes de diferentes colores. Después de esperar unos minutos más las luces se apagarían y comenzaría la actuación.

Le Reve.The Wynn Hotel. Las Vegas

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OESTE EEUU - DIA 15. Death valley

18 de Septiembre de 2010.

Se puede calificar de auténtico infierno el despertar del día de hoy, después de haber dormido tan sólo cuatro horas, pero no nos quedaba otra al tener que afrontar la etapa más dura y larga de carretera de todo el viaje, pues teníamos unas siete u ocho horas hasta nuestro alojamiento en Bishop, atravesando y conociendo los puntos de interés del Death Valley.

A decir verdad, no estaríamos muy inteligentes quedándonos hasta horas tan intempestivas pero lo estábamos pasando tan bien que creo que eso era lo importante, no pensando en cómo nos íbamos a levantar.

Éramos zombis, almas en pena vagando por el hall del hotel con las maletas a cuestas hasta alcanzar el coche que ya nos tenían preparado los encargados del parking. En este momento, Sergio me diría muy efusivamente que si no me importaba que condujera él, pues le hacía mucha ilusión al no haberlo probado todavía. La verdad que accedí encantado a la bendita propuesta, pues estaba muerto y no tenía ninguna gana de conducir. Así que todos contentos. En cuanto nos metimos en el vehículo, Sergio se vendría arriba de la emoción de conducir en USA y el resto nos quedaríamos fritos durante las algo menos de dos horas y los casi 150 kilómetros hasta la pequeña localidad de Shoshone, punto de acceso al Valle de la Muerte y donde llenaríamos hasta más no poder el depósito de gasolina, pues a partir de aquí es complicado encontrar alguna gasolinera en muchos kilómetros a la redonda.

Entraríamos por la carretera 178, que se encuentra a muy pocos kilómetros del pueblo de Shoshone, girando a la izquierda. Ojo con continuar recto, por la 127, ya que por esta no verías la mayor parte de los puntos de interés de este Parque Nacional.

Pronto atravesaríamos el cartel que nos daba la bienvenida al Death Valley y en unos cuantos kilómetros más podríamos hacer la primera parada en el llamado Ashford Mill Ruins, las ruinas de un viejo molino, construido para procesar el oro de la mina de Ashford y con el que irían haciendo negocio sus diferentes propietarios en la venta del mismo de unos a otros.

La bofetada de calor sería importante al pasar del frescor del interior del coche al calor seco exterior. Se avecinaba el día más duro de todos los que llevábamos en cuanto a calor se refiere y es que el Parque Nacional del Valle de la Muerte, ubicado en el desierto de Mojave, tiene el dudoso honor de ser el lugar más profundo, seco y cálido de América del Norte. En el infernal verano la temperatura puede alcanzar los 49 grados, de hecho, en 1913 llegó hasta los 57 grados. Nosotros, gracias a Dios, no estábamos en esos niveles pero los 41 grados, sí que podía hacer perfectamente.

Mormon Point sería nuestra siguiente y breve parada para divisar la cordillera negra formada por camas de ceniza. Su nombre viene, seguramente, de los exploradores mormones que pasaron por este punto, pero no se sabe a ciencia cierta.

Mormon Point. Death Valley

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OESTE EEUU - DIA 16. Yosemite (Parte I)

19 de Septiembre de 2010.

Algo más de una hora, unos 120 kilómetros, nos separaban de la entrada de Yosemite, otro de los parques americanos con más renombre y el último que íbamos a visitar en nuestra estancia en USA. El acceso lo llevaríamos a cabo por el paso de Tioga, pues salvo mucha mala suerte era muy poco probable que se encontrara cerrado como consecuencia de las nevadas. Aún así cierto nerviosismo se apoderaría de nosotros ya que al encontrarse a más de tres mil metros, cualquier pequeña y repentina nevada que hubiera podido caer, nos hubiera hecho dar un terrible rodeo y hubiera acabado con nuestro planning en un segundo.

El cielo azul que seguía acompañándonos hacía casi imposible que se nos fastidiaran los planes y efectivamente pronto encontraríamos una señal que decía que el Tioga Pass se encontraba abierto. Lo celebraríamos con un aplauso espontáneo y unos kilómetros después nos encontrábamos esperando en la fila para poder atravesar el puesto de los guarda parques. Fue la primera vez que tuvimos que estar esperando un buen rato hasta atravesar el puesto de control, lo que nos permitió ya hacernos una idea de lo masificado que puede llegar a estar este parque.

Entrada a Yosemite National Park

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OESTE EEUU - DIA 17. Yosemite (Parte II)

20 de Septiembre de 2010.

El parque nacional de Yosemite se crearía en 1890 gracias al tesón y esfuerzo del naturalista John Muir, eterno defensor de la naturaleza y la vida salvaje. Gracias a su trabajo conseguiría convencer al presidente Teddy Roosevelt de proteger los espacios naturales de Yosemite, el Gran Cañón o el Monte Rainer, entre otros, declarándolos Parques Nacionales.

Una de sus frases más célebres decía: “Ningún templo que se pueda construir con nuestras manos se puede comparar a Yosemite”.

Y es que es imposible comparar cualquier creación del ser humano con los escenarios de vida salvaje que forman parte de las 300.000 hectáreas de este lugar. Sería por parte de ese territorio donde hoy seguirían encaminados nuestros pasos.

Lo primero que haríamos la mañana de hoy sería ir a ver de cerca “El Capitán”, la roca de granito de una pieza más grande del planeta que se eleva hasta una altura de 350 pisos desde el fondo del valle. La sensación al estar debajo de esta mole te hace sentir insignificante y muy muy pequeñito. Además podríamos ver como algunos escaladores ya intentaban, desde hacía unas horas, llegar hasta la cima, pues se encontraban colgados más allá de la mitad de la pared.

El Capitán. Yosemite Valley

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OESTE EEUU - DIA 18. Llegada a San Francisco: Twin Peaks, Castro y Misión

21 de Septiembre de 2010.

Cuatro horas nos separaban de nuestro último destino en el viaje: San Francisco. Tras 315 kilómetros hacíamos la entrada triunfal en la ciudad por el inmenso puente Oakland Bay Bridge. Una vez más, desde que nos juntamos, conducía Sergio pues además de que le apetecía, también me hacía un favor después de tantos kilómetros que llevaba a mis espaldas. Así que pude ir disfrutando de las bonitas vistas de la bahía.

Hasta 1851, año en que se descubriría oro en las inmediaciones de la ciudad, San Francisco era una pequeña aldea de no más de 300 almas. A partir de ese año la fiebre por ese metal haría que la población creciera a 25.000 personas, por lo que se hicieron necesarias infraestructuras, comercios, bancos… y, en un tiempo inusitadamente corto, la ciudad se dotó de todo lo indispensable y más. Sus calles treparon por las colinas que la rodeaban y se volcaron al mar, se construyeron enormes avenidas flanqueadas de mansiones victorianas, se pusieron en marcha los trolebuses y tranvías. Todo iba sobre ruedas hasta que en 1906 llegaría una de las catástrofes más graves de la historia: el terremoto que asoló la ciudad un 18 de abril y que acabó con buena parte de lo que había entonces. Sin embargo, gracias al tesón y espíritu de sacrificio de sus habitantes, en tan sólo seis años, se volvería a levantar, dando lugar a muchos de los lugares que hoy se pueden visitar y que eran por los que nosotros íbamos a pulular.

Muy cerca del puente por donde habíamos entrado se encontraba el primer lugar donde queríamos parar. Se trataba de las colinas Twin Peaks, desde donde se obtiene una de las vistas más espectaculares y amplias de toda la ciudad y de la bahía y desde donde pudimos ver por primera vez el increíble Golden Gate y el presidio de Alcatraz. Como su nombre indica se trata de dos montañas gemelas que se encuentran a unos 280 metros de altitud y decir que este lugar nada tiene que ver con la famosa y conocida  serie de televisión del mismo nombre.

Christmas Tree Point. Twin Peaks

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OESTE EEUU - DIA 19. San Francisco: De Alcatraz al barrio financiero

22 de Septiembre de 2010.

Hoy comenzaríamos con la visita a la que probablemente sea la cárcel más famosa del mundo: Alcatraz. La visita la teníamos concertada para las 10.00 por lo que no tendríamos que madrugar demasiado, teniendo en cuenta que además contábamos con las cestas de desayuno que el hotel nos dejaba en la puerta de la habitación. Los tickets para el renombrado presidio los sacaríamos unos meses antes por internet en la página www.alcatrazcruises.com y nos costarían 26 dólares por entrada. También se pueden sacar en las taquillas situadas donde se toma el barco hacia la prisión, pero te expones a que no haya para la hora que desees o incluso para ese día concreto si es Julio o Agosto. Creo que para poder organizarte mejor lo mejor es sacarlas anticipadamente. Además para la vuelta puedes tomar el barco que mejor te venga ya que no están sometidos a horarios por lo que te puedes tirar en el peñón todo el tiempo que quieras.

Para llegar hasta el muelle 33 desde donde parten los barcos hacia Alcatraz tomaríamos un tranvía que en tan sólo 15 minutos nos había dejado allí. Esperaríamos la fila durante otros 10 minutos, enseñaríamos nuestras entradas y embarcaríamos en el barco. Ya estábamos listos para zarpar hacia La Roca.

Cuando hubo embarcado todo el pasaje, izaron el ancla y empezamos a navegar. En tan sólo 20 minutos nos encontrábamos desembarcando en la mítica isla, escenario de tantas películas famosas y de ostentar el dudoso honor de haber alojado en su presidio a algunos de los criminales más peligrosos que hubo durante los años en que funcionó.

Isla de Alcatraz

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OESTE EEUU - DIA 20. San Francisco: de las Painted Ladies al Fishermans Wharf

23 de Septiembre de 2010.

Alamo Square es un bonito barrio de San Francisco que destaca por su inmenso jardín verde, flanqueado en uno de sus laterales por las llamadas Painted Ladies o señoras pintadas, es decir, seis elegantes casas victorianas que forman una de las postales más famosas de la ciudad y que han salido en infinidad de películas y series, como Padres forzosos. Si a todo esto le añades que a lo lejos puedes divisar el barrio financiero, pues podemos decir que es una de las zonas que más merecen la pena en la visita a la urbe.

The Painted Ladies. Alamo Square

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