15 de Febrero de 2020.
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Colonia es considerada uno de los motores de Alemania, pero
la metrópoli, en la que hoy se vive tan bien, ha atravesado momentos
complicados en el pasado. La ciudad, que quedó casi totalmente destruida
durante la Segunda Guerra Mundial, consiguió renacer de sus cenizas con un
ímpetu extraordinario, reconstruyéndose concienzudamente el trazado original de
sus calles y restaurándose con todo detalle casi la totalidad de los edificios
dañados. Sin duda que el icono de la ciudad es su Catedral, símbolo medieval
del cristianismo y la perseverancia, aunque no menos importantes es el Altstadt
o barrio antiguo, con gran cantidad de edificios de los años setenta; sin
olvidarnos de la proliferación de museos de importancia internacional; las
orillas del Rin, transformadas en agradables jardines por donde pasear, o el
barrio belga. Todo ello hace a Colonia una ciudad cosmopolita y dinámica ideal
para poder disfrutarla en un fin de semana.
Conocedor de todo lo anterior, no dudaría en hacerme con los
correspondientes billetes de ida y vuelta cuando la compañía Ryanair sacaba una
de sus ofertas por el módico precio de 46 euros ambos vuelos. Por cierto, no
podía haber mejor auto regalo para San Valentín.
Dicho y hecho el viernes 14 de Febrero tomaba el vuelo que
me llevaría de Madrid a Colonia en sólo dos horas y media, llegando a la ciudad
alemana a las 23:30, con media hora de retraso con respecto a la hora prevista
y cortesía, una vez más, de Ryanair.
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| Llegando a Colonia |

