3 de Diciembre de 2022.
¿Sabíais que en Roma llueve más que en Londres? Este dato
anecdótico he podido volver a constatarlo en este segundo viaje a Roma, pues ya
en la otra ocasión me llovió la mitad de los días que estuve, y esta vez lo
haría, de manera muy intensa, la primera parte del día que comenzaba. Es por
ello que me puse a investigar y pude encontrar que Roma, aunque no lo parezca,
es una ciudad en la que el líquido elemento aparece bastante más de lo que
pueda parecer a primera vista.
Y empiezo así este capítulo porque desde que salí por la
puerta del hotel, la lluvia sería una constante durante al menos la mitad de la
jornada y con una intensidad bastante fuerte, lo que me hizo vérmelas y
deseármelas para tomar algunas fotos decentes. Afortunadamente, hoy iba a
pasarme muchas horas en interiores y eso me salvaría de la desidia y hartazgo
que puede suponer estar todo el día empapado.
Optaría por llegar caminando desde el hotel hasta la plaza
de la República, lo que me supondría algo menos de cuarto de hora, donde
cogería el metro hasta la estación de Ottaviano, la más cercana a la ciudad -
estado del Vaticano, lugar por donde iba a comenzar mis andaduras en la ciudad
Eterna y que, irónicamente, no pertenece a la misma ya que es un país
completamente independiente enclavado en su interior.
CIUDAD DEL VATICANO
Porque, efectivamente, el actual Estado del Vaticano fue
constituido en los Pactos Lateranenses
firmados en 1929 entre Mussolini y el papa Pio XI. En ellos se especifica que
su extensión será de 0,44 km cuadrados, siendo por tanto el país soberano más
pequeño del planeta. Dentro de dicho territorio, por tanto, el papa tiene plena
soberanía. Además se concedieron también diversos privilegios de
extraterritorialidad en algunos edificios romanos, como las tres basílicas
patriarcales, las cuatro basílicas menores, Castel Gandolfo y el palacio de la
Cancillería.
Por tanto, El Vaticano posee su propio cuerpo diplomático,
ciudadanía, servicio de policía, servicio de correos, ejército y sistema
judicial. También puede acuñar su propia moneda y emitir sellos y cuenta con
diversos medios de comunicación que informan diariamente.
Como en muchos lugares en Roma es importante llevar una
buena planificación para conseguir que te dé tiempo a verlo todo y El Vaticano
no iba a ser menos, por lo que teniendo en cuenta algunas consideraciones se
puede conseguir hacerlo todo en una jornada e incluso menos sin pasar apuros ni
ir con agobios.
A mi modo de ver son cuatro los lugares esenciales que uno
no se puede perder en El Vaticano: la basílica y la plaza de San Pedro, la subida
a su cúpula, la necrópolis con la tumba de San Pedro y los Museos Vaticanos. A
continuación se puede ir viendo el orden y como pude ir visitando cada uno de
los sitios mencionados.
CÚPULA Y BASÍLICA DE SAN PEDRO
Lo primero y más importante y donde está la clave de todo es
en madrugar, pues con ello ahorrarás un tiempo de oro a la hora de entrar en la
basílica de San Pedro y en subir a su cúpula y disfrutar de las vistas.
Para ambos casos es necesario pasar el mismo control de
seguridad, que una vez superado ya te permite entrar a la basílica o subir a la
cúpula o las dos. Es dicho control el que provoca las interminables filas que
se suceden desde primera hora de la mañana por lo que cuanto más se madrugue
menos toca esperar y así acceder rápidamente a ambos lugares. En mi caso
estaría allí a las 07:45, lo que me permitiría esperar sólo diez minutos hasta
llegar a los controles. Esto creo que lo dice todo porque si a esas horas
intempestivas y en diciembre ya me tocó esa ligera espera, imaginaros lo que
debe ser avanzada la mañana y en fechas más significativas como verano o Semana
Santa.
Tras la seguridad, toca elegir que hacer primero si entrar a
la basílica o subir a la cúpula, a lo que yo recomiendo empezar por lo segundo,
ya que también es necesario esperar fila para comprar la entrada y cuanto más
tarde llegues más fila habrá. La entrada se encuentra a la derecha de la
basílica, encontrándose perfectamente indicada, y cuesta diez euros si se opta
por el ascensor que te ahorra el primer tramo y ocho euros si se opta por hacer
la subida completa por la rampa y las escaleras. Como digo el ascensor sólo te
quita un tramo y luego el resto también toca hacerlo caminando.
Yo, tal y como he recomendado, empezaría subiendo a la cúpula, optando por hacer todo el
recorrido a pie y tampoco me pareció mucha la diferencia en cuanto al esfuerzo
extra que hay que realizar. Su horario es de 07:30 a 17:00 de octubre a marzo y
hasta las 18:00 el resto del año.
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| Cúpula de San Pedro |