Llevaba tiempo queriendo visitar uno de esos lugares que,
pese a no gozar del renombre de otras ruinas clásicas, está considerado por
muchos expertos como un hallazgo excepcional dentro del patrimonio arqueológico
de España. Hablo de la Villa Romana de La Olmeda, descubierta por casualidad a
finales de los años sesenta en plena Tierra de Campos, y hoy convertida en uno
de los yacimientos más significativos de la Hispania romana. Así que, sin darle
más vueltas, decidí organizar un viaje de fin de semana para conocer de cerca
este vestigio de la Antigüedad y, ya que estaba en la zona, aprovechar para
visitar también la cercana localidad de Saldaña.
VILLA ROMANA DE LA OLMEDA
La Olmeda no apareció tras años de campañas arqueológicas, sino como tantas veces sucede, por azar. En 1968, Javier Cortes, propietario de las tierras, advirtió durante unos trabajos agrícolas la existencia de estructuras subterráneas de piedra. Pronto se confirmaron las sospechas: bajo el suelo palentino descansaba una villa tardorromana de gran riqueza, tanto por su extensión como por el contenido artístico que albergaba. En lugar de entregar el hallazgo al abandono, Cortes financió excavaciones sistemáticas durante décadas, sentando las bases de lo que hoy se considera uno de los enclaves rurales romanos más importantes de toda Europa Occidental.
| Villa Romana de La Olmeda |