26 de Julio de 2014.
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En este blog de viajes he hablado de escapadas culturales,
de las relacionadas con la naturaleza, de monumentos, de parques nacionales y
naturales, pero es cierto que pocas veces lo he hecho de ascensiones a montañas,
que es otra de mis grandes aficiones y que llevo practicando desde hace
bastantes años. Aunque siempre sin una complejidad excesiva y sin llegar a la
escalada, sí que he podido afrontar cimas de más de tres mil metros que exigen
de una buena forma física y de cierto conocimiento en el manejo de algunos
utensilios clásicos en este deporte como los crampones, el piolet o las
cuerdas.
Es así como se ha convertido en todo un clásico afrontar,
desde hace algunos años, alguna cumbre pirenaica durante el periodo estival y siempre
en compañía de mi padre, muy ducho en esta materia, queriendo relatar en este diario la ascensión
de una que, por primera vez, no iba a encontrarse en territorio español, aunque
es cierto que a muy poca distancia de nuestra frontera.
Nos habíamos decantado por uno de los más emblemáticos y que
se conoce como “Pirámide de los Pirineos”, es decir el Midi d´Ossau, un pico de
origen volcánico y perfil característico.
| Midi d´Ossau desde el Refugio de Pombie |