7 de Noviembre de 2015.
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Hacía tiempo que buscaba conocer el Alto Tajo, un territorio salvaje en el noreste de la provincia de
Guadalajara, donde el río Tajo discurre, aproximadamente durante treinta
kilómetros, a la sombra de impresionantes acantilados tapizados de pinos, entre
hoces, meandros y cascadas. Inaccesible durante mucho tiempo, territorio
exclusivo de los gancheros que conducían los troncos de pinos hasta Aranjuez,
es una zona especialmente bien conservada en la que la naturaleza se muestra en
su estado más puro.
El alojamiento elegido para pasar estos tres días sería Casa Pura situado en la localidad de
Peralejo de las truchas. Un pequeño hotel rural sencillo y sin grandes pretensiones
pero suficiente para dormir.
El pueblo de Zaorejas
sería la primera parada de mi itinerario, causándome una grata impresión por
tener cierto aire elegante y distinguido, comprobándolo en cualquiera de sus dos plazas típicas: la Vieja, con el nuevo
Ayuntamiento como enseña, y la Nueva,
donde resalta su fuente de piedra y un viejo arco que enseguida me llevaría a
un mirador sobre uno de los característicos valles que rodean a la villa. Hay
que destacar también su pequeña iglesia,
así como el Museo de los Gancheros y
el Centro de Interpretación del Alto
Tajo, donde pueden proporcionarte abundante información.
| Plaza Nueva. Zaorejas |