9 de Septiembre de 2019.
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Suiza es de esos
países que parecen tener un imán invisible que te atrae hacia ellos de forma
irremisible una y otra vez. No es extraño que esto suceda pues son tantos sus
encantos y bellezas distribuidos por cada rincón y cada metro cuadrado, que es complicado no
sucumbir a los mismos a la mínima oportunidad que vuelva a surgir.
Pongamos como ejemplos la espectacularidad de sus cumbres
con todos los alicientes que caracterizan la alta montaña tales como paredes
vertiginosas, glaciares, cataratas, bosques; su ingenioso y ejemplar sistema de
transportes que incluye trenes, cremalleras, teleféricos, funiculares y todo
tipo de ingenios mecánicos concebidos para poner la naturaleza al alcance de la
mano del viajero menos activo; las ciudades pulcras y exquisitas que se
asientan en los valles, conservando un pasmoso patrimonio histórico,
ofreciéndose amables a cualquier visitante, etc.
| Vistas desde el Pico Tomlishorn. Monte Pilatus |
