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INDONESIA - DIA 01. Planificación del viaje y rumbo hacia Yakarta

7 de Septiembre de 2013.

Indonesia sería el país elegido para mi primera incursión por el continente asiático, estado que recorrería durante 23 días, teniendo la oportunidad de observar fauna que no se puede avistar en su hábitat natural en ningún otro lugar del planeta; caminar por el mismo corazón de volcanes todavía activos; vivir la religión hindú, de primera mano, en el templo más importante de la isla de Bali; y un sinfín más de experiencias que hacen de este viaje uno de los más espectaculares que he podido realizar.

Cuando comienzas a preparar un viaje tan largo y de tan tremenda envergadura son tantos los preparativos y cosas a tener en cuenta y tantos los meses, para atarlo todo, que te anticipas a la fecha de partida, que parece que el día D, aquel en el que, por fin, te diriges al aeropuerto para tomar el vuelo hacia tu destino elegido, no va a llegar nunca. Pero el tiempo pasa y al final todo llega y tras la larga espera, el ansiado momento estaba ahí.

Este año, como ya se ha podido ver en el título del diario, el destino elegido, para pasar la gran parte de las vacaciones, ha sido Indonesia. Un país del que, aunque sabía situarlo en el mapa, apenas tenía referencia alguna, pues de primeras nunca hubiera pensado que acabaría en él. Vamos que no estaba ni de lejos entre mis objetivos prioritarios, ni tenía intención de pisar ni siquiera a medio plazo, pero al final, por las cosas de la vida y por auténtico rebote, terminaría descubriendo y viviendo algunas de las mejores experiencias que he tenido de entre todos los viajes que he podido realizar.

La culpa de todo ello se la debo, en primer lugar a la política de vacaciones de mi empresa, ya que más allá del mes de Septiembre, la cosa se complica considerablemente para poder coger más de quince días de vacaciones, por lo que mi idea inicial de irme en Diciembre a recorrer el sur de Argentina y Chile, quedaba en saco roto, un sueño que al final por unas cosas y por otras, y una vez más, deberá seguir esperando otro año más. Las siguientes opciones que contemplaba eran o afrontar algún país del sureste asiático o China o Japón, pero el hecho de que fuera época de monzones, tifones y demás fenómenos meteorológicos, hicieron que acabara descartado todas esas zonas. Soy consciente de que a mucha gente le sale bien, pero yo no quería arriesgar demasiado, ya que si la cosa se torcía y no había suerte podían ser unas vacaciones de lo más desagradables. El caso es que comentando con una amiga todo esto, me dijo: -¿por qué no te metes en la página www.thebesttimetovisit.com/es/ y hechas un vistazo? Lo mismo te ayuda. Y eso fue lo que hice, encontrándome entre los destinos idóneos para visitar en el mes de Septiembre: Indonesia, ya que al estar cerca del ecuador, únicamente se distingue entre época seca y lluviosa, empezando esta segunda a partir de los meses de Octubre y Noviembre.

Fue cuando una vez visto esto me puse a indagar acerca de este país, leyendo guías y relatos de amigos blogueros y cuando, según iba profundizando más acerca del mismo, más me iba fascinando su cultura, su patrimonio, sus gentes y su naturaleza desbordante e indómita. Estaba decidido. Las vacaciones las pasaría en Indonesia, pues la diversidad de opciones para realizar y el gran contraste entre unas islas y otras, apuntaban a que podría ser un destino de los que difícilmente se olvidan. Además el carácter abierto y amable de su población y la seguridad que parecía se daba para recorrer a tu aire el país, lo hacían idóneo para pisar por primera vez el continente asiático.

Lo que vendría después sería poner encima de la mesa esta ambiciosa idea  y ver si alguno de mis amigos se animaba a venirse conmigo durante los 24 días reales que iba a durar la aventura de principio a fin. Por suerte, esta vez sí que sonaría la flauta y conseguía que la idea convenciera a uno de los asiduos a estos viajes y que siempre que puede se apunta a un bombardeo. Hablo de Raúl, el cual ya ha sido compañero de fatigas en unas cuantas ocasiones. Así que ya no se podía pedir más: por un lado iba a poner mis pies en un nuevo continente y descubrir una cultura totalmente diferente de las conocidas hasta ahora y por otro lado lo iba a hacer en compañía de un buen amigo, por lo que todo pintaba de maravilla.

Según me iba empapando de la historia, datos y curiosidades de este increíble país, mientras preparaba el viaje, sus cifras e información no dejaban de sorprenderme: más de 17.000 islas que acogen, nada más y nada menos, que a 245 millones de habitantes, lo que supone el cuarto país más poblado del mundo. Más de 300 lenguas habladas desde la punta occidental de Sumatra hasta el extremo oriental de Papua, indicando una de las zonas del mundo de mayor diversidad en cuanto a culturas, pueblos, animales, costumbres, comidas, etc. se refiere. Un contraste de paisajes asombroso dentro de una misma nación, pero que perfectamente podrían ser una diversidad de ellas, encontrando entre sus fronteras unos cien volcanes, algunos de ellos pudiendo entrar en erupción en cualquier momento; islas paradisiacas de aguas cristalinas y arena rosada; selvas salvajes donde la luz del sol casi no puede penetrar entre los árboles, etc.

Estaba claro que lo que teníamos por delante pintaba muy pero que muy bien.

A tener en cuenta:

VACUNAS: Conviene ir al centro de vacunación internacional para que allí te asesoren acerca de las vacunas necesarias en base a las zonas a visitar. En Madrid hay varios centros. Nosotros iríamos al situado en la calle Montesa, 22 – Edificio A – Planta Baja. Teléfono 91 5298210. Conviene pedir cita previa por Internet. Es casi seguro al 100% que os recomendaran la del Tétanos, Hepatitis A y B y Fiebre Tifoidea, si la idea no es salir de Java y Bali. Fuera de estas también os recetarán las pastillas Malarone para prevenir la Malaria, ya que esta se encuentra presente en muchas islas. Es importante que os la recete vuestro médico ya que la diferencia de comprarla con o sin receta es de casi 50 euros, por lo que creo merece la pena acudir al ambulatorio.

MONEDA: La Rupia indonesia es la moneda oficial del país. La cotización a día de hoy era de 1 euro = 14700 rupias indonesias. Nosotros la primera gran cagada del viaje la haríamos al cambiar en el aeropuerto de Dubái una pequeña cantidad, consiguiendo, tan sólo, el cambio de 1 euro = 11800 rupias. En la segunda ocasión en el aeropuerto de Yakarta conseguiríamos un cambio de 14000 rupias por euro, creyendo que el aeropuerto era la mejor opción, pero también nos equivocaríamos, ya que el premio gordo lo lograríamos en Ubud en la isla de Bali, obteniendo por  un euro = 15125 rupias indonesias. Conclusión que lo mejor, sin duda, si se puede, es esperar a cambiar el dinero en ciudades como Yogyakarta en Java o Ubud en Bali, donde el cambio es mucho más favorable que en los aeropuertos.

VISADO: Si vas menos de un mes puedes realizarlo en el aeropuerto de Yakarta, así como en el de otras islas. Su coste es de 25 dólares y sólo te piden tener el pasaporte en regla con una vigencia mínima de seis meses a partir de la fecha de entrada a Indonesia. Nosotros llevaríamos dólares para pagar este, pero se puede pagar en otras muchas divisas, adaptándose al cambio correspondiente, por lo que al final te da igual pagar en una o en otra.

SEGURO MÉDICO: La tarjeta sanitaria europea sólo cubre los percances médicos en los países miembros y en algún otro estado europeo, asociado para este tipo de temas con la Unión, por lo que en el momento que sales de las fronteras europeas y si no perteneces a ninguna sociedad privada, conviene hacerse un seguro médico que te de cierta cobertura médica si te llegara a suceder algo. En mi caso lo contrataría, al igual que el año pasado, con MAPFRE, al ser el que más me convencería de los que vi. Su coste por los 24 días desde la salida de España hasta la vuelta y un día más sería de 81,60 euros.

Por fin, empieza la aventura:

Y después de tanto prolegómeno, comenzaban nuestras peripecias un día tal como el 6 de Septiembre de 2013, en el aeropuerto de Barajas, en la terminal 4, donde llegaríamos tres horas antes de la salida de nuestro vuelo con la compañía Emirates cuyos billetes habíamos sacado en el mes de Febrero por 750 euros, ida y vuelta. Me habían hablado muy bien de esta compañía, de hecho me la habían puesto como una de las mejores entre todas las aerolíneas existentes. Y ya, de primeras, podríamos comprobarlo en la puntualidad de la salida del vuelo, al ver que la seriedad en este aspecto, era una de sus principales características, entre otras muchas.

A las 22.10 en punto, despegábamos con rumbo a Dubái, la capital de Emiratos Árabes, donde llegaríamos tras seis horas y cuarenta minutos de vuelo. Aquí ya tendríamos que adelantar nuestros relojes dos horas, por lo que en ese momento eran las 07.00 hora local. El vuelo fue de lo más agradable, con todo tipo de comodidades: buen espacio entre las butacas, pantallas individuales con las últimas películas en cartelera (yo me vería Oblivión de Tom Cruise), una gran amabilidad por parte del personal, snacks y una buena cena consistente en piezas de ternera con maíz y vegetales, una ensalada y un trozo de pastel.


Amaneciendo en las cercanías de Dubai

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INDONESIA - DIA 02. Llegando a Borneo y al parque Nacional Tanjung Puting

8 de Septiembre de 2013.

La verdad que seis horas de descanso me supieron a bastante poco, después del palizón que nos habíamos pegado el día anterior, pero como los horarios de los vuelos mandan y hoy empezábamos el día, otra vez, tomando otro de estos, pues no nos quedaba otra que levantarnos a las siete de la mañana para ir con tranquilidad. Esta vez el taxi al aeropuerto lo compartiríamos con una pareja que la noche anterior nos había propuesto en recepción hacerlo así para economizar gastos, por lo que nos pareció estupendo. Realmente no era un taxi como tal, era una furgoneta del hotel, ya que estos para llevarse el dinero evitaban llamar a uno de la compañía Blue Bird. Pero bueno de las 60.000 rupias que costaba, acabaríamos pagando la mitad, por lo que todos saldríamos ganando.

El tema de los vuelos internos en Indonesia requiere una pequeña explicación y es que para comprar uno de estos desde Europa, el problema es que no te admiten por internet las tarjetas de crédito – débito europeas con la mayoría de las compañías que operan internamente en este país, por lo que o bien te esperas a comprarlos en Indonesia con el riesgo de que te salgan mucho más caros que haciéndolo con antelación o lo que es peor, que no haya plazas para el día que tú quieres, o bien te pones en contacto con una agencia que trabaje aquí para que te lo gestionen ellos, pagándoles por transferencia. Nosotros haríamos esto último poniéndonos en contacto vía mail con www.come2indonesia.com, gestionada por Norberto y su equipo, un grupo de españoles afincados en estas tierras, que hacen un excelente trabajo. El tema del idioma a la hora de la comunicación con ellos nos facilitaría bastante las cosas. Nos gestionarían cinco vuelos internos. Los siguientes:

TRAYECTO                                                   COMPAÑÍA                       PRECIO  POR BILLETE

Yakarta (Java) – Pangkalan Bun (Borneo)            Kalstar                                         62 euros
Pangkalan Bun (Borneo) – Semarang (Java)        Kalstar                                         52 euros
Denpasar (Bali) – Labuan Bajo (Flores)               Trans Nusa                                 107 euros
Labuan Bajo (Flores) – Denpasar (Bali)               Merpati                                        74 euros
Denpasar (Bali) – Yakarta (Java)                         Lion Air                                       74 euros

Todos ellos nos los tramitarían Come2indonesia y las personas encargadas de ello. En nuestro caso fueron Norberto e Ignacio, de una gran profesionalidad y seriedad, con los que no tuvimos en ningún momento problema alguno. Fueron también rápidos y eficientes y nos solucionaron cualquier duda que les pudimos plantear en todo momento, aunque no tuviera que ver con el tema a tratar en cuestión, lo cual demuestra gran seriedad por su parte, por lo que recomiendo esta agencia sin dudarlo.

De esta forma cogíamos el primero de los vuelos que teníamos planificados, el que nos llevaría hasta la isla de Borneo o también llamada Kalimantán en lengua indonesia. Esta isla es la tercera mayor en tamaño del mundo y la mayor parte de su territorio es selva virgen e inexplorada. Casi un 20 % de su población son indígenas Dayak y sus infinitas selvas son atravesadas por cientos de ríos que cobijan a una gran población de más de 500 especies de animales y plantas. Hoy muchos de estos lugares han sido declarados patrimonio de la Humanidad por la Unesco y sería en uno de ellos donde viviría una de las experiencias más gratificantes y espectaculares de las que he podido vivir en todos mis viajes y en mi vida. Y es que el internarse por la selva en barco para presenciar de tú a tú como es la vida en libertad de los orangutanes, algo que sólo se puede hacer en esta isla y en la de Sumatra, es algo maravilloso y una experiencia de las que no se olvidan jamás.

El vuelo a Borneo, y más exactamente al aeropuerto de Pangkalan Bun salía de la terminal 1C, que es donde tiene su sede la compañía Kalstar, con la que volábamos. Aquí facturaríamos el equipaje en los mostradores de la aerolínea, sin tener que pagar exceso de equipaje por los pelos. Si lo tienes lo pagas aquí. Después nos dirigimos a salidas y un poco antes de llegar a las puertas de embarque tuvimos que pasar por unos mostradores donde nos hicieron pagar lo correspondiente a las tasas de vuelo (40000 rupias por persona). Pagadas estas, sólo tuvimos que encaminarnos hacia la puerta de embarque y como todavía nos sobraba tiempo aprovecharíamos para comprarnos algo de desayuno, ya que con tantas historias todavía no habíamos tenido tiempo de echar nada al estómago. Unas galletas de chocolate y unas oreo, un zumo y una botella de agua nos saldrían por 35000 rupias.

A las 11.00 despegaríamos rumbo hacia la gran aventura que estaba esperándonos. La travesía de una hora y cuarto de duración sería de lo más relajada y pasaría rápidamente, ofreciéndonos las azafatas, a pesar del corto trayecto, una pequeña caja que contenía una botella de agua y un bollo. A falta de un cuarto de hora para tomar tierra empezaría a ser testigo, al ir sentado al lado de la ventanilla, de lo que la isla de Borneo estaba dispuesta a ofrecernos, mis ojos empezaban a contemplar kilómetros y kilómetros cuadrados de selva, sin un solo espacio abierto entre ellos. Pude ver igualmente las curvaturas de algunos ríos de aguas marrones, retorciéndose a duras penas entre la espesura y la gran vegetación, por los que, seguramente, navegaríamos y ello me hacía sentirme durante unos instantes como uno de los grandes aventureros de entonces.


Sobrevolando la Isla de Borneo

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INDONESIA - DIA 03. Nuevas visitas de orangutanes en las selvas de Kalimantan

9 de Septiembre de 2013.

El día comenzaba para nosotros al mismo tiempo que los primeros rayos del sol se introducían levemente por los distintos huecos que quedaban sin tapar por las telas que nos habían cubierto y protegido durante la noche. Esto sucedía sobre las seis de la mañana, por lo que me desperecé, sin ningún tipo de esfuerzo, y con el mismo entusiasmo con el que empecé el día de ayer, me dirigí hacia la proa del Klotok para observar como el sol iba ganando en intensidad y los macacos más madrugadores saltaban de árbol en árbol, haciéndose notar mediante sus estridentes alaridos. La selva empezaba a despertar y del mismo modo la actividad a bordo de nuestra embarcación, también. La tripulación se dispuso a prepararlo todo y tras unos minutos estaba todo listo, empezando a navegar inmediatamente.

No pasarían ni quince minutos desde que zarpamos, cuando comenzaron a servirnos el rico y contundente desayuno consistente en huevos revueltos con tostadas, una especie de pastel típico de la zona y té y café. Todo para chuparse los dedos.

Desayuno en el Klotok.P.N.Tanjung Puting

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INDONESIA - DIA 04. El largo día hasta llegar a Yogyakarta

10 de Septiembre de 2013.

A las 05.30 comenzaba el día para nosotros, ya que teníamos que desayunar, prepararlo todo y deshacer todavía una hora de navegación hasta regresar al punto de partida.

Klotok en el Tercer día en P.N.Tanjung Puting

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INDONESIA - DIA 05. Yogya: capital cultural de Java

11 de Septiembre de 2013.

Hoy habíamos decidido quedarnos en esta ciudad de casi 1.600.000 habitantes, donde el ritmo e intensidad del día a día de sus gentes no decae ni un segundo. La fuerza y vitalidad que se respira en cada rincón de esta urbe cultural es incansable y en cuanto sales a la calle tienes que andarte con mil ojos para no tropezar con alguien o que no te lleve por delante una moto, un coche o una carroza tirada por caballos. Pero es todo esto lo que más caracteriza a Yogya, como la llaman aquí los javaneses, su trasiego constante de vehículos y personas.

Comenzamos a caminar según salimos del hotel en dirección a Malioboro Street, la arteria principal de la ciudad, donde pudimos comprobar en primera persona el ajetreo y ritmo infernal de la población, con un constante de atascos y un número incontable de cibercafés, tiendas y comercios donde te ofrecen todo lo inimaginable. Fuimos recorriendo la larga avenida, relajada y pausadamente, para así poder fijarnos en los locales y puestos callejeros y los cientos de curiosidades que te brinda una ciudad tan diferente a las de occidente y es que eran los primeros momentos reales en una urbe asiática de lo que llevábamos de viaje, por lo que cada detalle y cada curiosidad nos sorprendía.


Malioboro Street

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INDONESIA - DIA 06. Prambanan y otros templos cercanos

12 de Septiembre de 2013.

A las seis de la mañana comenzaba a sonar el pitido insoportable del despertador del móvil, lo que significaba que teníamos que levantarnos sí o sí para empezar la intensa jornada que teníamos por delante. Bajaríamos a desayunar el contundente buffet del hotel, que se encontraba incluido en el precio de la habitación y nos pusimos ciegos de arroz, fideos fritos, bollos rellenos de chocolate recién hechos, leche fría con cereales, etc. Había que coger fuerzas para llevar bien la mañana y creo que después de lo que nos metimos para el cuerpo hubiéramos podido aguantar todo el día y parte del siguiente.

La razón por la que decidimos levantarnos tan temprano, no era otra que tratar de evitar las grandes masas de personas que se concentran en este monumento, pues es uno de los más visitados de toda Indonesia, y había leído y escuchado que de esta manera puedes conseguir algo de tranquilidad, al menos durante los primeros momentos de la mañana, por lo que si esto era así, pues mejor que mejor.

A las 07.00 en punto, el conductor de nuestro coche se encontraba en la recepción del hotel esperándonos, así que le seguimos y en la puerta nos encontramos con una mini furgoneta para ocho personas. En principio la desconfianza me hizo pensar que se nos iban a acoplar más personas, lo que me hubiera enojado considerablemente y me hubiera hecho sentir como si nos hubieran tomado el pelo sin apenas despeinarse, pero no, realmente el vehículo en el que estábamos ya sentados era para nosotros solos, así que la cosa empezaba mucho mejor de lo que podíamos esperar, por lo que estábamos tan contentos. (Recordar que este servicio lo habíamos alquilado en la oficina de turismo de Yogyakarta por 450000 rupias durante siete horas).

La idea del día era visitar tanto Prambanan como otros templos menores que se encontraban muy cerca de este gran conjunto arqueológico, así que lo primero que le dijimos a Itum, nuestro conductor, es que nos llevase hasta allí, el cual se encuentra a 18 kilómetros de Yogya.

Hablar de Prambanan es hablar de uno de los mejores ejemplos de arte y de templos hindúes del mundo. El conjunto sería construido entre los siglos VIII y X D.C., unos cincuenta años después de Borobudur, la otra visita de obligado cumplimiento en la zona, para conmemorar el regreso de una dinastía hindú a este lugar, después de que esta religión estuviera unos años en decadencia y ante el auge, en los tiempos que corrían, de la religión budista por los alrededores. Al final casualidades del destino, las familias reales que profesaban distintas religiones acabarían unidas por el matrimonio de los miembros de cada una de ellas y se acabaron las rivalidades. De hecho, tanto en Prambanan como en otros templos de la zona, se pueden apreciar características de los dos estilos arquitectónicos.

Itum nos acompañaría a las taquillas y cuando vi el precio de la entrada casi que me da un soponcio. Le comenté que era carísimo para los precios que hasta ahora nos habíamos encontrado y él no hizo otra cosa que asentir con la cabeza y comentar brevemente que cada año o año y pico lo suben y que mientras los extranjeros lo paguen, lo seguirán subiendo, ya que los indonesios tienen otros precios.

La broma suponía 171000 rupias por entrada. Había leído que con un carnet de estudiante o algo parecido se podían conseguir importantes descuentos, por lo que en ese momento no se me ocurrió otra cosa que mostrar mi tarjeta sanitaria de la Comunidad de Madrid, a ver si colaba. El taquillero miró la tarjeta, me miró a mí, volvió a repetir el mismo acto y, con una leve sonrisa, me dijo que naranjas de la china, que no era válido. Hablarán otro idioma pero no son tontos. Así que nos tocó pagar el precio establecido y encima yo todo colorado por el absurdo intento.

Una vez dentro del recinto, comenzamos a andar y en tan sólo unos metros y unos cinco minutos, nos dimos de bruces con los maravillosos templos, tras atravesar una amplia avenida formada por jardines con flores y árboles. Me quedaría inmóvil y sin apartar ni un segundo la mirada de lo que tenía delante de mí, tres inmensos templos simétricos del siglo IX, construidos con una perfecta armonía, sobre el pasto reseco de la gran llanura sobre la que se asientan, además de otros de inferiores dimensiones.

Conjunto Hinduista de Prambanan

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INDONESIA - DIA 07. Borobudur - Pawon - Mendut

13 de Septiembre de 2013.

Hoy era otro de esos días especiales con el que llevaba soñando mucho tiempo y es que hoy era el esperado momento en el que iba a conocer Borobudur, el templo budista más grande del mundo. Así que repetimos el mismo ritual que ayer y esta vez nuestro amigo Itum, que volvía a ser nuestro conductor, tardaba una hora en dejarnos en la entrada del recinto.

Aprendida la lección de ayer, esta vez no intentaría mostrar ningún supuesto carnet de estudiante y directamente pedí las entradas, pagando el precio normal, donde nuevamente seríamos objetos de un atraco a mano armada, pagando 180000 rupias por cada una. Junto con estas te daban a elegir  una botella de agua o de té, seguramente para que digirieses mejor el coste de las mismas.

Ya dentro del recinto empezaríamos a andar sin prisa pero sin pausa, yo tenía cierta ansiedad por tener ya delante esta increíble construcción y no tendrían que pasar muchos más minutos para que por fin esto sucediera.

Subiríamos una escalera algo empinada y, ¡tachán!, allí estaba el precioso monumento budista que ha sido capaz de resistir a todo lo habido y por haber: las erupciones de su vecino volcán Merapi, atentados terroristas, terremotos, etc. Y a pesar de todo ello no ha habido nada que haya conseguido tumbarlo. Es como si la fuerza que desprende lo hiciera indestructible. Y es que desde el primer momento que lo tuve delante de mí, es verdad, que parecía que un halo mágico y de misterio lo envolvía totalmente.

Templo Budista de Borobudur

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INDONESIA - DIA 08. Rumbo a los volcanes

14 de Septiembre de 2013.

Podemos decir que la jornada que daba comienzo iba a ser sin lugar a dudas la más larga, pesada e insufrible de todo el viaje. Un día de lo más largo y cansado como consecuencia de las tantísimas horas que tendríamos que permanecer metidos en una furgoneta, además de aguantar la conducción suicida de nuestro conductor y algún que otro incidente más.

Pero antes de hablar de todo ello remontémonos unos días antes cuando en la oficina de turismo de Yogyakarta contrataríamos la excursión para ir a visitar los volcanes Bromo e Ijén, los dos más peligrosos y activos de Indonesia y que bajo ningún concepto queríamos perdernos en este viaje.

Los casi tres días que siguen a continuación los dejamos abiertos desde Madrid y no reservamos absolutamente nada, ya que valoramos la posibilidad de llegar hasta los cráteres por nuestra cuenta y riesgo. Una vez en Yogya y después de informarnos y de ver las opciones que teníamos, nos dimos cuenta que cualquier posibilidad que no fuese con una agencia organizada nos iba a salir mucho más caro y además teniendo que hacer auténticos malabares para llegar hasta los respectivos destinos. Aunque no suele ser lo normal pudimos comprobar que en este caso con agencia se ahorraba en tiempo y dinero. Así que una vez más y después de ver los buenos resultados obtenidos en las distintas contrataciones que ya habíamos efectuado con la oficina de turismo de Yogya, decidimos contratarlo todo en ella, incluyendo en el pack lo siguiente: Hoteles (2 noches); Transporte convencional de los tres días; Jeep para subir al monte Penanjakan; Desayunos: Todo ello por 730000 rupias por persona. Aparte tienes que pagarte tú las comidas y cenas y las entradas a los parques nacionales. En el Bromo 75.000 rupias y en el Ijen 50000 rupias, en ambos casos por persona. Nosotros también contrataríamos el transporte que te lleva del puerto de Ketapang a Denpasar, la capital de Bali por 100000 rupias por persona.

Con todo esto contratado dos días antes, nuestro inacabable día comenzaba a las 08.15 de la mañana en nuestro hotel Ibis Styles, donde pasarían a recogernos con una mini furgoneta de 11 plazas, con la suerte de que éramos los primeros en ser recogidos y podíamos elegir sitio, por lo que nos pusimos en los asientos que hay detrás del conductor que eran los más espaciosos con diferencia y tenían un pequeño resalto para apoyar los pies. Después haríamos una pequeña turné para, al igual que a nosotros, seguir recogiendo a los que serían nuestros compañeros de viaje: dos holandeses, tres franceses, cuatro alemanes y dos indonesios. Y así y ya todos juntos, despedirnos de Yogya que tan buenos momentos nos había brindado durante estos días pasados.

El trayecto hasta Probolinggo, cercano ya al Parque Nacional Gunung Bromo dura, nada más y nada menos, que once horas, que ya de por sí son una auténtica burrada, pero cuando uno quiere ver algo, a veces tiene que hacer este tipo de sacrificios, es la dura vida del viajero. Si además le sumas que la conducción en Java y en Indonesia, en general, es caótica y suicida, pues el resultado fue de lo más emocionante y divertido. Nunca pensé que podría vivir en primera persona lo que se siente en el típico video juego de ordenador donde tienes que ir esquivando coches en el último momento para no chocar frontalmente contra ellos; adelantamientos por izquierda y derecha, según te venga en gana; motos que te salen por todas partes y de todas direcciones y que parecía que estaban ahí para darte bonus; transeúntes que cruzan la autovía como si estuvieran en el parque de su casa, etc. Vamos que fue una experiencia única y sin igual.

Si a todo esto le sumas que a las cinco horas de comenzar el viaje se nos pincharía una rueda y tuvimos que estar en el carril izquierdo (conducen por la izquierda, por lo tanto es el lento), más de una hora, pues vamos que ya no se podía pedir más. Y sí, efectivamente así fue, de repente oiríamos como un estallido, tipo petardo, para segundos después sentir el chof, chof, chof, como si alguien estuviera pisando uvas y tras unos breves instantes más ver como el vehículo se detenía. Al minuto, el conductor nos estaba haciendo bajar a todos del coche y, por supuesto, que también descargó todos los equipajes. Allí estábamos perdidos en la nada, entre campos de arrozales, esperando a ver en cuanto tiempo se resolvía la situación. Todo esto mientras el resto de vehículos pasaban tan sólo a unos centímetros de nuestra furgoneta y a toda velocidad.

Arrozales camino al Volcán Bromo

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INDONESIA - DIA 09. Volcán Bromo y camino hacia Ijen National park

15 de Septiembre de 2013.

No recordaba un madrugón de estas características desde el viaje a Egipto en 2008, que era el pan nuestro de cada día. Y tampoco me acordaba de lo mucho que duelen, después de haber dormido tan poco y con el día tan matador que habíamos tenido ayer.

Así que nada, me levanté como pude, me vestí rápidamente, pues hacía un frío que se te metía en los huesos y comí un par de galletas con un poco de agua, de lo que habíamos comprado la noche anterior. Después nos dispusimos a esperar a que llegara el transporte que nos trasladaría al primer punto del día. Sería un vehículo todo terreno que nos conduciría hasta lo más alto que pudo del monte Penanjakan, un magnífico mirador natural desde el que poder contemplar como amanecía sobre el volcán Bromo y sus alrededores. El trayecto era una auténtica peregrinación de este tipo de vehículos, se veían las luces de los faros mirases donde mirases, del mismo modo que una gran polvareda que causaba el trasiego constante de los coches que marchábamos  en procesión.

Por fin, llegaríamos al punto donde ya no se pude circular más con vehículos y donde estos tienen que quedar estacionados, como consecuencia de lo accidentado del terreno y a las 04.15 comenzaríamos una ligera ascensión de tan sólo diez minutos, la cual fue bastante llevadera gracias al frontal que llevaba para iluminarnos, porque no veía prácticamente nada. Aunque la subida es algo empinada, yendo despacio y tranquilo, no plantea el mayor problema. Tras este paseo nocturno, por fin, llegaríamos al punto de observación bajo la oscuridad más absoluta y con la noche como protagonista. No obstante, esta pronto empezó a sucumbir y en el horizonte se dejaban ver pequeños atisbos de un color rojizo intenso, combinado con pequeños tonos anaranjados, que ya permitían ver la silueta del temible volcán.


Amaneciendo en los Volcanes Bromo y Batok

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INDONESIA - DIA 10. Volcán Ijen y camino a Bali

16 de Septiembre de 2013.

Lo que en principio iba a ser un madrugón de campeonato, se convertiría, al final, en una de esas locuras, que si la piensas mucho acabas por no hacerla. Y es que mientras cenábamos, el día anterior, al lado de un grupo de franceses, una chica perteneciente al mismo, se dirigió a nosotros en un perfecto castellano para preguntarnos que si íbamos a hacer una historia llamada Blue Bird o algo parecido, de la que hasta ese mismo momento no habíamos oído hablar nada. Le preguntamos que en qué consistía  y comenzó a contarnos que no era, ni más ni menos, que bajar hasta las entrañas del volcán Ijén con un guía minero y ver de cerca las fumarolas de azufre que se suceden sin parar como consecuencia de la actividad volcánica, pero añadiendo a ello el verlo con un color azul intenso que sólo se puede observar cuando es totalmente de noche.

Había leído que esto no se podía hacer y que estaba prohibido, pero se conoce que como dicha actividad, al final supone más ingresos para todo el mundo, lo han acabado convirtiendo en un negocio que da de comer a mucha gente. Nos quedamos pensando que hacer y como nuestra nueva amiga nos vio predispuestos, nos animó a qué nos apuntáramos con su grupo, de esta manera los franceses y también nosotros, conseguíamos algo más de descuento en el extra que había que pagar al conductor que nos organizaba toda la aventura (120000 con la entrada al parque incluida por persona). Lo que vendría después sería el enterarnos de la hora a la que había que estar ya listos, fuera de las habitaciones con todo preparado. Nada menos que a las 00.45 de la madrugada. Sí, no me he equivocado al escribirlo, porque casi nos da un pasmo cuando nos enteramos de ello. Pero bueno, no se baja todos los días al cráter de un volcán activo, así que creo que iba a merecer la pena el esfuerzo.

Visto lo visto, en cuanto acabé el último bocado de la cena, casi que me faltó ir corriendo a la habitación y meterme de un salto en la cutrez de cama. Aunque si lo miraba por el lado bueno, el dormir tan poco me iba a servir para pasar menos tiempo encima del mugriento colchón que olía a humedad más que en los prados asturianos. Eran las nueve de la noche cuando esto sucedía y tan sólo tres horas después sonaba, otra vez, el despertador.

A la hora indicada estábamos delante de la mini furgoneta que nos trasladaría hasta el parking del Parque Nacional del Volcán Ijén, donde comenzaríamos la ruta para llegar al tan ansiado destino. Esta la empezaríamos a las dos de la madrugada con un frío que te calaba los huesos pues la temperatura no superaría los cinco grados, por lo que a pesar de ir bien ataviados con ropa de senderismo y de manga larga, nos costaría entrar en calor. Por supuesto, que tampoco nos faltaban los frontales o linternas, dependiendo de cada cual. 

Tras unos primeros momentos por terreno llano, pronto comenzaríamos la subida que ya no se suavizaría hasta casi después de hora y media y unos tres kilómetros. Aunque comencé con mucho sueño y las piernas y la desgana pesaban como losas, pronto el calor y la aventura de estar haciendo todo esto de madrugada, empezó a hacer que el ánimo y la vitalidad aumentaran, por lo que tras media hora caminando, ya se me habían olvidado todas las penurias. Así que el resto del camino se me haría bastante llevadero, pero sin negar que es un sobre esfuerzo a esas horas intempestivas. Un poco antes de las cuatro estábamos en el mirador del volcán Ijén, donde llegan todas las visitas y desde el que en condiciones normales ya no se podría seguir avanzando, indicándolo claramente un cartel bien grande, por lo que siempre tuve la duda de sí lo que estábamos haciendo era realmente legal o un trapicheo que ya está establecido en la zona. Sinceramente, creo que es más bien lo segundo.

Hasta este instante el trayecto lo habíamos realizado completamente solos, sin encontrarnos con un alma en el camino, sólo éramos nuestro grupo de unas 9 personas y el guía y nadie más. Pero sería aquí donde comenzaríamos a ver a los primeros mineros provenientes de las profundidades de la tierra y cargando sobre sus hombros dos pesadas cestas de entre 70 y 90 kg. repletas de rocas de azufre y enlazadas entre sí por una flexible vara. Unas condiciones durísimas que además están muy mal recompensadas pues no se llega a pagarles ni un euro por cada kilo. Aún así ellos consideran que son unos privilegiados en comparación con otros ciudadanos. Este tipo de cosas te dan que pensar. El azufre de color limón que recogen del interior del cráter es utilizado después para cosmética y medicina y para ser añadido a fertilizantes e insecticidas. Su jornada laboral es de unas siete horas y todas ellas sin ningún tipo de protección contra los nocivos gases del volcán, salvo pequeños pañuelos de algodón en la nariz utilizados sólo por algunos de ellos.


Azufre extraído del Volcán Ijén

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INDONESIA - DIA 11. Bali: templos, volcanes, arrozales y monos, para empezar

17 de Septiembre de 2013.

Durante la mayor parte del tiempo que permaneceríamos en la isla de Bali, tendríamos nuestro centro de operaciones en la ciudad de Ubud, la cual no tiene nada que ver con Yogyakarta ni con otras ciudades indonesias, ya que está enfocada totalmente al turismo, de hecho, como pudimos comprobar ayer, sus calles principales están llenas de comercios, de restaurantes de todo tipo de comida internacional y local, de locales de masajes, pero es cierto que todo envuelto bajo la tradición, la cultura y los ritos balineses que le dan a todo un aspecto diferente.

Durante las jornadas que permaneceríamos aquí nos dedicaríamos a hacer distintas rutas culturales a lo largo del día para tratar de empaparnos, todo lo que pudimos, de lo que este lugar está siempre dispuesto a ofrecer, empezando y terminado en Ubud, dejando el descanso y la playa, propiamente dichos, para más adelante y fuera ya de esta isla.

Se ha dicho y se ha hablado tanto sobre Bali, que es cierto que uno llega con unas expectativas de encontrarse un lugar paradisiaco y mágico, único a nivel mundial y que ni por asomo puede llegar a decepcionarte y creo que si se sale de las zonas más turísticas y uno se pierde un poco por algunos lugares no demasiado lejanos de estas, no se irá defraudado lo más mínimo, de hecho se llevará consigo algunas de las mejores vivencias que uno puede llegar a tener y que serán difíciles de poder olvidar. Así fue mi caso y todo ello sin necesidad de acudir con pareja, lo cual demuestra que, de nuevo, otro tópico, tantas veces oído, de que es un lugar para enamorados, cae por su propio peso, pues es un lugar para cualquier persona independientemente de su situación personal.

Hoy era el primer día que comenzábamos a descubrir la isla y mira por donde que la isla más conocida de todo el archipiélago indonesio nos recibía lloviendo y con el cielo más gris y encapotado que como no lo habíamos visto en todo lo que llevábamos de viaje. Así que de esta manera y después del desayuno, que estaba incluido en el precio del hotel y en el que te daban a elegir entre distintos y contundentes tipos, tales como el inglés, el americano, etc., comenzaríamos con nuestra ruta.

Mientras esperábamos al coche que nos conduciría a los distintos lugares de hoy, pudimos fijarnos como una empleada del hotel comenzaba un ritual en la puerta del mismo, en un pequeño templo allí situado, donde colocaba pequeñas cestas de bambú con flores de diferente colores, comida e incienso y esto mientras se movía a modo de una danza tradicional con leves y suaves movimientos, los cuales repetía sucesivamente. Era la primera vez que veíamos la importancia que para los balineses tiene la religión, pero a mí lo que más me impresionó fue ver el sentimiento de paz y serenidad que transmitía la mujer en cada gesto que realizaba. Y es que la cultura balinesa está muy ligada a la religión, demostrándose constantemente mediante este tipo de pequeñas ceremonias en cualquier casa, tienda u hotel. Además de celebrar numerosos festivales, ceremonias y danzas en honor de los dioses de la mitología hindú y del ser supremo, Sanghyang Widi, durante la cual los dioses bajan a la tierra y la población los festeja con banquetes y visitas a los familiares.

De repente, un joven que nos pilló por sorpresa, se presentó ante nosotros haciéndonos saber que se llamaba Medi y que iba a ser el conductor que nos acompañaría tanto hoy como los días posteriores. Nos comentó, además, que le contásemos la ruta a seguir, porque si se podía y lo veía factible, iríamos parando en algún que otro lugar más para así aprovechar al máximo las horas contratadas (350000 rupias por 10 horas con gasolina y parkings incluidos). 

El coche arrancaría y nos pondríamos en marcha para, en unos diez minutos, hacer la primera parada en el recorrido: el templo Goa Lawah o Cueva del Elefante (15000 rupias por entrada).

Hasta este momento los sarong, es decir las telas con las que uno se cubre de la cintura para abajo como muestra de respeto, que habíamos utilizado para la entrada a los diferentes templos en la isla de Java, habían sido todos prestados porque estaban incluidos en el precio de la entrada, pero a partir de este instante y dado el número de templos que teníamos que visitar y ya que en muchos de ellos te cobran por el alquiler de los mismos, decidimos comprarnos el nuestro, para de esta manera ahorrar, por higiene y para llevarnos un bonito recuerdo de esta parte del viaje. Así y todavía antes de entrar al templo, nos dirigimos a unos puestos situados en el parking donde habíamos dejado el coche y empezamos con una señora una negociación interminable. Para que veáis la cara más dura que le echan, pretendía cobrarnos de primeras, nada más y nada menos que 700000 rupias por un Sarong, por pedir que no quede. Al final lo conseguiríamos por 100000 rupias cada uno y aun así no es un buen precio, ya que se puede conseguir por unas 50000 o 60000 rupias, pero estaba ya harto de actuaciones y lo di por imposible el seguir negociando.

La cueva del Elefante, en indonesio Goa Gajah es un templo público construido en el S.XI que constituye un importante centro de meditación para los sacerdotes procedentes de otros templos. En la entrada te encuentras con un enorme elefante tallado en la roca, cuya boca hace de acceso a la cueva, donde puedes ver la escultura de Ganesha, el Dios de la ciencia. La diferencia de temperatura entre el interior y el exterior era considerable, pareciendo que estábamos en algo parecido a una sauna finlandesa durante el rato que estuvimos dentro.

Goa Gajah  o Cueva del Elefante

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INDONESIA - DIA 12. Bali: continuamos descubriendo la cultura ancestral de la isla

18 de Septiembre de 2013.

Un nuevo día comenzaba en esta isla paradisiaca y llena de encanto, la cual pretendíamos seguir descubriendo con la misma intensidad e ilusión que el día de ayer. Hoy me decantaría por un desayuno continental, algo más ligero que la contundencia del resto de opciones que ofrecía la carta tales como el americano o el inglés y es que porque un día no me atiborrase desde primeras horas de la mañana, tampoco iba a pasar nada.

Como el día anterior, a las ocho en punto, nos esperaba un coche con conductor para afrontar las diez horas contratadas por 400000 rupias, esta vez más caro porque el recorrido a realizar implicaba más kilómetros. En esta ocasión cual sería nuestra sorpresa que quien nos estaba esperando no era el simpático Madi, pues esa misma madrugada se había ido a guiar una ruta al cráter del volcán Batur, por lo que nos imaginamos que en estos mismos momentos estaría contando ovejitas.

Sustituyéndole nos encontramos con un señor ya mayor, con traje y bastante serio, por lo que parecía que el cambio era considerable. Su nombre fue imposible de entender por mucho que le preguntamos y nos lo repitió  varias veces, por lo que al final le dejamos con el sobrenombre del señor de negro. La verdad que nos dio pena no encontrarnos con Madi, pues nos cayó bastante bien y era un bromista con mucho sentido del humor y además se movía como pez en el agua por toda la isla, ayudándonos y advirtiéndonos en cada momento de lo necesario para que todo nos fuese a la perfección. Aunque no dudábamos de la profesionalidad del nuevo señor pues parecía educado, era evidente que iba a ser bastante más parco en palabras y menos simpático que nuestro amigo, pero bueno lo importante, al fin y al cabo, era que hiciera bien su trabajo.

Una vez que le explicamos el plan de la jornada nos pondríamos en camino hacia la primera parada: el templo de Pura Taman Ayun (15000 rupias la entrada). Este fue el templo principal del reino Mengwi, el cual conseguiría sobrevivir hasta 1891, fecha en la que sería conquistado por los reinos vecinos. Lo primero con lo que nos encontraríamos sería un pequeño puente de piedra que permite atravesar el foso que hace de protección exterior a toda la construcción.


Templo Taman Ayun

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INDONESIA - DIA 13. Bali: tradiciones y vivencias inolvidables

19 de Septiembre de 2013.

Al igual que los dos días anteriores, nuestra jornada comenzaba a la misma hora de siempre, las siete, para desayunar tranquilamente y estar listos a las ocho para realizar una nueva ruta, esta vez hacia el este de la isla. Y es que aunque pequeñita, Bali, tiene tanto que ofrecer, en comparación con otras islas del archipiélago, entre cultura, templos, arrozales, volcanes, lagos, tradiciones, que te puedes tirar dos semanas en ella y nunca te quedarás sin saber qué hacer. Para cambiar un poco de tercio, decidiríamos visitar, en primer lugar, una de las aldeas tradicionales más importantes de la isla llamada Penglipuran. Nos cobrarían 10000 rupias por persona y 2000 por aparcar el coche. La pequeña aldea, únicamente, tiene una calle principal flaqueada a ambos lados por casas tradicionales balinesas.


Aldea Tradicional Penglipuran

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INDONESIA - DIA 14. Bali: mañana en Ubud y atardecer en Tanah Lot

20 de Septiembre de 2013.

Tras pasar los tres días anteriores descubriendo los secretos que esconde parte de la increíble Bali, la jornada que comenzaba la dedicaríamos a tomárnosla con más calma, eso sí, haciendo cosas diferentes y dedicándonos cada uno a hacer lo que nos apeteciese, por tanto se puede decir que cada uno iríamos a nuestra bola.

De esta manera, Raúl, se dedicaría toda la mañana a estar tirado en la piscina del hotel y yo como soy un culo inquieto y me parecía un plan demasiado tranquilo para hoy, me largaría a conocer un poco Ubud, que después de estar ya varios días aquí, tocaba profundizar un poco más en ella.

Así que para empezar me acercaría en tan sólo diez minutos paseando hasta el palacio Real, cuya entrada es gratuita. Este sigue estando habitado por los descendientes de la familia real, por lo que hoy muchas de sus zonas están cerradas al público, pero bueno, dentro de lo que se te permite visitar, me di una pequeña vuelta por el interior, fijándome en las distintas esculturas de piedra con sus monstruosas caras y vestidas con sarongs. 

También pondría atención en los templetes  varios, afectados por el paso del tiempo y que bien les vendría una restauración. Cuando terminé, crucé la calle y entraría a visitar otro palacio de grandes dimensiones, también perteneciente a la familia real.


Palacio Real de Ubud

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INDONESIA - DIA 15. Bali: otra mañana en Ubud y Uluwatu, mi perdición

21 de Septiembre de 2013.

Nuestras últimas horas en Ubud pasarían volando, ya que entre que no madrugaríamos y se nos fue el tiempo rápido, comprando los últimos regalos que teníamos en la cabeza, ni nos enteraríamos. Eso sí, conseguiría hacerme con una máscara de las que llevaba encaprichado desde el primer día, pero no terminaba por encontrar un precio razonable. Al final una grande la conseguiría por 80000 rupias.

El día anterior habíamos vuelto a la agencia Three Brothers para volver a contratar con ellos un coche con conductor que nos llevara a Uluwatu. No conseguiríamos bajar de 250000 rupias y costándonos bastante conseguir este precio, ya que ellos alegaban que luego el taxi tenía que regresar hasta Ubud, independientemente de que nosotros no lo hiciéramos. Así que ese fue el precio final para llevarnos hasta esa zona sin vuelta, ya que nos quedaríamos allí a pernoctar. A las doce de la mañana estaban a por nosotros, hora en la que teníamos que dejar el hotel. Tras dos horas y media de camino, ya que nos volvería a pillar tráfico en Kuta y estaríamos parados media hora en un cruce que es terrible, llegábamos al MAMO Hotel, nuestro alojamiento en el día de hoy. Tanto este como el resto de hoteles de esta zona se encuentran en una zona un tanto desangelada, deshabitada y donde está todo un poco disperso, más enfocado a gente que practica surf, ya que esta zona es de las mejores de la isla para realizar este deporte.

Yo creía que esta era la mejor opción tanto para  poder ver tranquilamente el templo de Uluwatu y luego no tener que pegarnos otra vez la paliza de regresar hasta Ubud, como por la ubicación para poder afrontar mejor los planes que teníamos para el día de mañana, aunque sin mucho tardar me daría cuenta que me equivoqué completamente, pero es lo que tiene preparar los viajes por tú cuenta, que de vez en cuando cometes errores. Pero de todo esto ya hablaré en el siguiente capítulo.

Nada más llegar dejaríamos todo en la habitación y nos iríamos a comer al restaurante del hotel, que estaba en frente, cruzando la calle, pues no había prácticamente nada en los alrededores. Nos bastaría una pizza y unas hamburguesas para saciar el apetito. (200000 rupias). Cuando acabamos eran ya más de las 15.30, por lo que era el momento perfecto para marchar hacia el templo de Uluwatu, otro de los imprescindibles en Bali. Sin embargo, en esta ocasión, Raúl decidiría quedarse en el Hotel, pues estaba bastante cansado y no le importaba perdérselo.

Yo, en cambio, sí que decidí ir a verlo, pues había leído y escuchado que más allá de lo que es el templo en sí, lo que realmente merece la pena es su entorno, pues se encuentra en un lugar privilegiado. Así que tras más de diez minutos buscando un taxi que me acercase hasta allí, conseguiría uno por 50000 rupias y a eso de las cuatro estaba en la puerta, comprando la entrada (20000 rupias) y colocándome el sarong, que aquí, una vez más, es obligatorio durante todo el recorrido que hagas. Este templo está enclavado en la punta suroccidental de la isla, en lo alto de unos acantilados que hacen de su situación, una de las más increíbles de todos los templos que se encuentran en Bali.

El templo en sí no es gran cosa, tiene algunas esculturas de Ganesh y un pequeño meru, pero poco más, lo mejor es el entorno que lo rodea.

Templo Luhur Uluwatu

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INDONESIA - DIA 16 a 18. Hacia las islas Gili: relax total durante los próximos tres días

22 de Septiembre de 2013.

Asumo el mea culpa en la preparación de estos dos días en el viaje, ya que si ahora con los datos obtenidos tuviera que volver a prepararlo, no lo haría igual. Creo que lo suyo hubiera sido o bien renunciar a una de las dos puestas de sol y hacer en el mismo día Tanah Lot y Uluwatu, o bien, si como en mi caso quería ver las dos, en el caso de Uluwatu, también volver hasta Ubud, después de verla, aunque ello hubiera supuesto las dos horas de regreso que se tarda normalmente. El caso es que no hice ni lo uno ni lo otro y pensando que desde Uluwatu había la misma distancia que desde Ubud a la bahía de Padangbai, en la costa este de Bali, pues decidí pasar la noche en las cercanías de este templo. Efectivamente me equivoqué dado que la diferencia es que de Ubud a la bahía es de una hora y desde Uluwatu, sin tráfico, dos horas y con tráfico hasta tres horas, por tanto la diferencia es considerable.

Así que como los planes eran sí o sí tomar el barco de las 08.30 que salía hacia las islas Gili, pues había que subsanar los errores cometidos y el tema era como. Mi idea era coger un taxi desde el hotel hasta Padangbai y una vez allí comprar dos billetes de barco rápido sobre la marcha. Esto suponía, aproximadamente, unas 700000 a 800000 rupias por persona con el riesgo de que no hubiera billetes en el puerto, ya que muchos de estos se contrataban a través de agencias y te puede pasar que no haya a la hora de tener que sacarlos, pero esto sucede, sobre todo, en Julio y Agosto que es la temporada alta.

La otra posibilidad fue la que al final hicimos, ya que si yo hubiera viajada sólo, seguramente, me la hubiera jugado, pero al venir Raúl conmigo, no quería que él tuviera que pagar las consecuencias de que no hubiera billetes y tener que esperar un día más para ir a Gili y por tanto disfrutar un día menos de sus playas. Así que después de negociar durante casi medio viaje con el taxista que nos llevó de Ubud a Uluwatu, decidimos pactar con él un pack a través de su agencia que incluía lo siguiente: recogernos en el hotel a las 04.30 de la madrugada de hoy, billete de ida y vuelta de Padangbai a Gili Trawangan y viceversa y llevarnos al hotel de Kuta, el día de llegada. Todo ello por un millón de rupias cada uno.

Sinceramente, creo que fue bastante caro, pero él jugaba con ventaja, ya que sabía que no teníamos muchas más opciones por los alrededores en los que nos íbamos a encontrar. Creo que esto mismo se puede conseguir por unas 600000 a 700000 rupias desde Ubud, pero para nosotros es lo que había y se te queda un poco cara de tonto.

Así que nada a las 04.30 estábamos listos con nuestras maletas en la puerta del hotel y en cinco minutos se encontraba allí a por nosotros. Yo no me encontraba demasiado bien tras el disgusto del día de ayer de las gafas, sobre todo porque las antiguas que ahora llevaba, al ser de menor graduación, me daban dolor de cabeza y algo de angustia y pequeños mareos, aparte de dolor de ojos, así que según entré al coche me quedé traspuesto y no me desperté hasta las más de dos horas que tardamos en llegar. Tuvimos suerte y no encontramos ni un alma por las calles, pero también es cierto que quien iba a andar por ahí a esas horas.

Esto supuso que sobre las 07.00 estábamos ya en la bahía y el barco hacia Gili Trawangan, no salía hasta las 08.30. Así que tocaba estar allí pasando el rato por lo que me entretuve dando vueltas de un lado a otro, intentando adaptarme a mis nuevas gafas, pero la verdad que no había manera. A partir de las 08.15 pasadas, empezamos a presenciar como el ajetreo de pequeñas furgonetas era constante, una tras otra, con apenas cinco minutos de intervalo entre ellas, iban apareciendo sin cesar, bajándose de sus interiores hordas de turistas extranjeros dispuestos, al igual que nosotros, a tomar un barco a las preciadas islas. Todos venían ya con todo contratado desde Ubud y no vimos a nadie que lo cogiera allí, pero no vi ningún impedimento en hacerlo directamente desde el puerto, al menos en Septiembre, y de esta manera puedes ahorrarte bastante dinero.

Además los Shuttles que te llevan a Kuta, Denpasar, Ubud, etc. vimos que estaban a 75000 rupias, por lo que era una nueva muestra de que pagamos más.


Puerto de Padangbai.Bali

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INDONESIA - DIA 19. Bye bye Gili y Kuta

25 de Septiembre de 2013.

Porqué será que todo lo bueno dura tan poco y se hace tan corto. Claro está que porque cuando no tienes preocupaciones de ninguna clase y te encuentras en un paraje de ensueño, el tiempo no es que pase rápido sino que vuela. Y así sin apenas darme cuenta habían transcurrido los casi tres días de estancia en Gili Trawangan, de la que tengo que decir que me había convertido en un auténtico fan y me había vuelto adicto del buen rollo y las buenas vibraciones que se respiran en toda la gente y lugares de la isla. Vamos que me hubiera quedado otra temporadita más, pero al final las fechas mandan y nuestro billete de regreso indicaba que hoy, día 25, teníamos que volver a tomar el barco que nos llevaría hasta el puerto de Bali, por lo que a las 10.15 haríamos el canje en la agencia que nos correspondía.

Conviene inscribirse en la agencia correspondiente, si ya lo llevas contratado, o sacarlo en alguna, un día antes de la vuelta, ya que si no corres el riesgo  de quedarte sin billetes. A las 11.15, después de toda la vorágine del embarque, caminando con las maletas sobre la arena de la playa, dándoles estas nosotros mismos a los chicos del barco desde abajo y haciendo milagros para subir desde las escaleras de proa desde la misma arena, por fin, conseguíamos entrar a la nave y partíamos hacia el puerto de Padangbai.

Iluso de mí y de muchos pasajeros que íbamos en el barco, creíamos que al igual que a la ida, el regreso iba a ser coser y cantar, algún que otro saltito de nada y ya está, tan contentos a tierra firme, pero no,  el mar estaba caprichoso, había un buen oleaje y lo que decían algunas guías de que esta zona es famosa porque los trayectos suelen ser moviditos, íbamos a poder comprobarlo en nuestras carnes.

Antes de todo ello, cruzaríamos a la isla de en frente, Gili Meno, para recoger a cuatro pasajeros y de momento hasta aquí no hubo la mayor complicación.


Parada en Gili Meno de Regreso a Bali

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INDONESIA - DIA 20. Rumbo a Labuhan Bajo

26 de Septiembre de 2013.

No queríamos irnos de Indonesia, porque desgraciadamente esto empezaba a llegar a su fin, sin visitar uno de los animales más fascinantes e increíbles del planeta tierra: el dragón de Komodo. Y como para poder observarlo de cerca en su hábitat natural, tienes que desplazarte a las islas de Komodo y Rinca, porque son los únicos lugares del mundo donde puedes verlos, pues no nos quedaba otra que irnos para allá.

Así que cuando reservamos los vuelos desde España y como desde Lombok, lo más cerca de las islas Gili que era de donde veníamos, no encontramos nada que nos llevara directos a Labuanbajo, que es la localidad desde donde parten gran parte de las excursiones para ver a estos primos hermanos de los dinosaurios, pues decidimos que lo mejor era coger un vuelo directo desde Denpasar, la capital de Bali, por lo que hoy estaríamos a las 06.40 en la terminal de vuelos domésticos de la misma.

La compañía con la que volábamos era Trans Nusa, así que fuimos hasta su mostrador para facturar el equipaje y ¿qué paso? Pues que todo estaba en orden salvo que teníamos exceso de equipaje. De lo que ya no me enteré es porqué esta compañía admite bastantes menos kilogramos que otras con las que habíamos volado durante el viaje, pero el caso es que había que soltar la pasta si queríamos llegar hasta nuestro destino y pagar las 187000 rupias que nos pedían. Después nos desplazaríamos, justo en frente, y volveríamos a hacer frente  a un nuevo pago, en este caso el de las tasas aeroportuarias, 40000 rupias por billete, y hecho esto sólo nos quedaría pasar el control de seguridad y esperar a las 08.30 a que saliera el vuelo, el cual saldría con puntualidad Suiza.

Este se desarrollaría sin ningún contratiempo y tras una hora y diez minutos, aterrizábamos en Labuan Bajo, un pequeño pueblo costero de la isla de Flores.


Aeropuerto de Labuan Bajo.Isla de Flores

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INDONESIA - DIA 21. Isla de Rinca y Pink beach

27 de Septiembre de 2013.

A las 08.00 habíamos quedado en la puerta de la oficina  de la agencia con la que habíamos contratado ayer todo el pack de los días que seguían. Así que diez minutos antes nos presentamos allí y ya estaban esperándonos. En realidad, quien lo hacía era Norris, un chico de tan sólo 19 años, que sería nuestro guía durante toda la travesía. Después de las respectivas presentaciones, lo primero que trató es de metérnosla doblada y decirnos que el equipo de snorkeling sólo incluía las gafas y tubo y que teníamos que ir a alquilar las aletas.

Por supuesto que consiguieron enfadarme y me negué rotundamente. Tan sólo tendría que decir “¡mal empezamos!” en inglés y ahí se acabo todo, je, je, nos dieron el equipo completo sin rechistar.

Luego ya nos dirigiríamos con todos los bártulos hacia el puerto, donde nos esperaba una embarcación muy similar al klotok de Borneo, aunque tal vez, un poco más pequeña. Esta vez había una única cubierta con una mesa y dos bancos, todo ello de madera, por un lado, y la pequeña cabina del capitán con un pequeño espacio detrás de esta, que hacía las veces de cocina y un minúsculo váter, por otro.


Nuestro Barco camino hacia la Isla de Rinca

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