¿Y sólo conoces Londres de todo el Reino Unido? Es una pregunta que en los últimos años me han hecho muchas veces al hablar de viajes y de los lugares que he podido conocer. Efectivamente, así era hasta justo esta escapada que me ha dado la oportunidad de poder descubrir algunos de los sitios más icónicos fuera de la capital londinense.
El caso es que por unas cosas o por otras, porque tenía más interés en otros destinos, por precios, por el excesivo respeto al inglés nativo, por la conducción por la izquierda, al final sólo he ido en dos ocasiones a Londres, conociendo sus lugares más emblemáticos, y a las Islas Vírgenes Británicas, territorio británico de ultramar, en pleno Caribe, donde pude navegar por sus islas durante una semana.
Tengo que decir que en esta ocasión, tampoco iba a ser por iniciativa propia el volar a la isla, sino por una propuesta de unos amigos a la que era imposible decir que no. Y es que aprovechando la estancia de un año para aprender inglés de su hija pequeña y de su primo y teniendo estos unos días libres para salir fuera del centro educativo, que mejor que disfrutar de esos días en su compañía y a la vez conocer algunos lugares emblemáticos de Inglaterra.
No sería un viaje como los que acostumbro a realizar, ya sea en solitario o con mis otros amigos viajeros, donde en mayor o menor medida suelen ser algo más intensos. En esta ocasión este se caracterizaría por ser muchísimo más tranquilo, no conociendo más de uno o dos sitios de interés por jornada, tomándonos el resto del tiempo para comer, relajarnos, y disfrutar de la compañía de los pequeños, por lo que tengo dudas de si este diario puede ser de la utilidad que pueden ser otros. En cualquier caso, es una vivencia más que no quería que dejara de formar parte de este blog.
A la hora de decidir que ver cada día trataríamos de optar, por un lado, por algunos de los lugares más emblemáticos que se encontraban cerca de la casa donde nos alojábamos, la cual se situaba a las afueras de Londres, en la localidad de Raynes Park, y por otro, por alguno que estuviese de camino o cerca del colegio donde teníamos que recoger a los pequeños, cerca de la población de Lymington, en el sur del país.
Tras estas pequeñas aclaraciones, nuestro viaje comenzaba el mismo día del trabajador, el uno de mayo, despegando nuestro vuelo de la compañía Ryanair, en hora, a las 10:25 y aterrizando en el aeropuerto de Gatwick a las 11:45, hora local. (Recordad que es una hora menos).
Tras desembarcar nos tocaría realizar el control de pasaportes, ya que recordemos que Reino Unido no forma parte de la Unión Europea desde hace ya unos años, algo que se me haría extraño, y tras ello tomaríamos el tren que nos llevaría hasta Raynes Park, población donde se encontraba la casa que nos iba a acoger durante nuestra estancia en tierras británicas. Esta era una propiedad familiar de mis amigos, por lo que no es de interés ningún dato extra.
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| Raynes Park |




