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AMSTERDAM - DIA 01. Llegada a la ciudad de los canales y las bicicletas

29 de Octubre de 2010.


No habían pasado ni dos meses del magnífico e increíble viaje por la costa oeste de Estados Unidos, pero necesitaba, por diferentes razones, evadirme de los aires de nuestro país, y qué mejor que hacerlo en la que se conoce como la Venecia del norte, la bonita capital de los Países Bajos.

Hay lugares que poseen la virtud de la familiaridad, te identificas de inmediato con ellos y, sin saber por qué, te encuentras como en casa. Eso me ocurrió con Ámsterdam, que me hizo sentir de lo más cómodo desde el primer instante que puse un pie en ella.

Bandera de los Países Bajos
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AMSTERDAM - DIA 02. Paseos al filo del agua

30 de Octubre de 2010.


Amsterdam nació, como Venecia, en un entramado de islas y canales. Estos tienen aquí, sin embargo, un trazado mucho más ordenado y nada caótico. Más de 400 puentes salvan esta anomalía urbana, no tardando mucho tiempo en empezar a atravesar varios de ellos, pudiendo contemplar desde los mismos tres de los canales más importantes: Prinsengracht o canal del Príncipe, Keizersgracht o canal del emperador y Herengracht o canal de los caballeros. Su diseño se proyectó rodeando el centro histórico en forma de media luna y de manera paralela. Así, el trazado de los canales seguía el curso del sol, de forma que cada casa recibía luz en algún momento del día. Por cierto que este mismo año serían declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. También es importante tener cuidado con la pronunciación, especialmente si te pones a hacer el tonto mientras estás comiendo algo y tratando de mencionarlos a la vez, pues tienes muchas posibilidades de atragantarte, como casi me sucedería a mí.

Keizersgracht o Canal del Emperador
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AMSTERDAM - DIA 03. Por los barrios de los museos y de El Jordaan

31 de Octubre de 2010.


Nada más salir a la calle tendríamos que echar mano de las bufandas y abrocharnos los abrigos, pues la temperatura había descendido considerablemente con respecto ayer y es que no olvidemos que estábamos a punto de entrar en noviembre y ese detalle en estas latitudes es algo a tener en cuenta.

Lo mejor de nuestro alojamiento era, sin lugar a dudas, su localización y es que hasta este momento no habíamos tenido que coger ningún medio de transporte y así pensábamos continuar pues la distancia que teníamos que recorrer hoy hasta nuestro primer punto de interés era incluso menor. Este no era otro que la famosa plaza Leidseplein que aunque representa la vibrante vida nocturna de Amsterdam, también queríamos conocerla de día, pues además de destacar por su ambiente festivo, también es un lugar de gran importancia histórica.

Leidseplein
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AMSTERDAM - DIA 04. Descubriendo la zona este de la ciudad

1 de Noviembre de 2010.


La jornada no comenzaría de la mejor manera y es que me llevaría un importante susto, nada más salir del hotel e intentar cruzar la calle, pues estaría a punto de ser arrollado por una bicicleta y es que acostumbrado en Madrid a sólo tener en cuenta el tráfico motorizado, no podía imaginarme lo peligroso que puede llegar a ser también este medio de transporte para el peatón. Y es que aquí lo tienen muy claro y los ciclistas no dudan en hacer prevalecer sus derechos aunque se tengan que llevar por delante a quien sea. No olvidemos de que se trata de la ciudad del mundo con más bicicletas por metro cuadrado. Mirándolo por el lado bueno, también me llevaría la experiencia de ver cómo es un holandés realmente cabreado y la verdad es que se te ponen los pelos de punta. Menos mal que no paró y se bajó del vehículo.

Hoy no habíamos tenido fuerzas para madrugar después de la juerga de anoche, por lo que nuestro plan no era demasiado ambicioso hasta que saliera el vuelo de la tarde, pero sí que queríamos todavía ver algunos lugares importantes de la ciudad y, cómo no, nos dirigiríamos a ellos caminando.

Comenzaríamos paseando por la ribera del canal Reguliersgracht, desde el que se pueden observar siete puentes consecutivos que atraviesan el agua. Aunque las vistas son mejores desde los cruceros, como ya podríamos comprobar días atrás, también merece la pena hacerlo de esta manera.

Aunque también habíamos tenido oportunidad de verlo desde el paseo en barco, es cierto que todavía no me había referido a uno de los puentes más conocidos de Ámsterdam llamado Magere Brug y es que quería acercarme hasta él caminando y recrearme un rato observándolo. Este tradicional puente levadizo, que todavía se controla manualmente, es una de las señas de identidad de la ciudad, y uno de los más fotografiados. Situado sobre el río Amstel, el actual puente de madera blanca es una réplica realizada en el siglo XX del original del siglo XVII. Cuenta la tradición que tomó el nombre de dos ancianas hermanas llamadas Mager, que vivían en 1670 a un lado del Amstel y construyeron un puente muy sencillo para acceder a sus establos en la otra orilla. Sin embargo, parece más probable que tomara su nombre de sus estrechas dimensiones, pues Mager significa delgado en holandés, aunque con los años se haría más ancho.

Magere Brug
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