DIA 03. MERINDADES. De Villarcayo al valle de Mena

21 de Marzo de 2010.

Nuestro recorrido por Las Merindades llegaba a su última jornada, aunque la comarca todavía guardaba algunos de sus rincones más interesantes. Nuevos pueblos y espacios naturales completarían un itinerario que, durante tres días, nos había permitido descubrir una de las zonas de mayor riqueza paisajística y patrimonial de la provincia de Burgos.

VILLARCAYO

Comenzaríamos la última jornada del viaje poniendo rumbo a Villarcayo, capital administrativa de la comarca de Las Merindades y una de las localidades con mayor actividad de toda la zona. Situada a orillas del río Nela, la villa ha desempeñado históricamente un importante papel como centro comercial y de servicios, convirtiéndose con el paso del tiempo en el principal núcleo urbano de esta parte del norte de Burgos.

Nuestro recorrido comenzaría en la Plaza Mayor, auténtico corazón de la localidad y uno de sus espacios más representativos. De planta porticada y rodeada de edificios de arquitectura tradicional, la plaza ha sido durante siglos el principal punto de encuentro de Villarcayo, acogiendo el mercado y buena parte de la vida social de la villa. A su alrededor se concentran algunos de los edificios más emblemáticos del municipio, conservando ese carácter propio de las plazas castellanas que han vertebrado la vida cotidiana desde la Edad Media.

Plaza Mayor. Villarcayo

Desde allí continuaríamos recorriendo las calles del casco histórico, donde todavía se conservan numerosas casas blasonadas que recuerdan la importancia alcanzada por la villa a lo largo de su historia. Entre sus edificios más destacados sobresale la iglesia de Santa Marina, levantada entre los siglos XVI y XVIII y reconocible por su esbelta torre, que domina buena parte del perfil urbano. Muy cerca se encuentra también el Palacio de los Fernández de Velasco, una de las construcciones civiles más representativas de la localidad y testimonio del peso que la nobleza tuvo en el desarrollo de Las Merindades.

MEDINA DE POMAR

El camino nos llevaría poco después hasta Medina de Pomar, una de las localidades con mayor peso histórico de Las Merindades y uno de los conjuntos monumentales más importantes del norte de Burgos. Su origen se remonta a la Edad Media, aunque sería bajo el señorío de la familia Velasco cuando la villa alcanzaría su máximo esplendor, convirtiéndose en uno de los principales centros políticos y económicos de la comarca. Buena parte de ese pasado ha llegado hasta nuestros días a través de un casco histórico que conserva un notable patrimonio civil y religioso.

Medina de Pomar

La visita comenzaría en el Alcázar de los Velasco, el edificio más emblemático de Medina de Pomar. Construido durante el siglo XIV como residencia señorial de este poderoso linaje castellano, destaca por sus robustas torres y su imponente aspecto defensivo, convirtiéndose en uno de los mejores ejemplos de arquitectura palaciega medieval conservados en Castilla y León.

Alcazar de los Velasco. Medina de Pomar

Desde allí nos adentraríamos en el antiguo barrio de la Judería, uno de los sectores con mayor personalidad del casco histórico. Sus estrechas calles recuerdan la presencia de una importante comunidad judía durante la Edad Media, mientras que el Arco de la Judería continúa marcando el acceso a este antiguo barrio, conservando parte del trazado urbano que caracterizó a la villa durante siglos.

Barrio de la Judería. Medina de Pomar

Arco de la Judería. Medina de Pomar

El recorrido nos llevaría después hasta la Plaza Mayor, presidida por el Ayuntamiento y convertida desde hace siglos en el principal centro de la vida urbana. Muy cerca se levanta la iglesia de Santa Cruz, uno de los templos más destacados de Medina de Pomar, cuya construcción combina elementos góticos y renacentistas fruto de las diferentes etapas por las que pasó el edificio.

Plaza Mayor. Medina de Pomar

Plaza Mayor. Medina de Pomar

Iglesia de Santa Cruz. Medina de Pomar

Continuando por el casco histórico alcanzaríamos la Plazuela del Corral, uno de los rincones con más encanto de la villa, antes de acercarnos a los restos de la antigua muralla medieval. De ella aún se conservan varios lienzos y algunas de sus puertas históricas, entre las que destacan el Arco de la Cadena y la Puerta de Oriente, testigos del recinto fortificado que durante siglos protegió la población.

Plazuela del Corral y Muralla. Medina de Pomar

Arco de la Cadena. Medina de Pomar

A lo largo del recorrido también llaman la atención los numerosos escudos heráldicos que decoran las fachadas de muchas viviendas, reflejo de la importancia que alcanzaron las familias nobles establecidas en la villa. Casas solariegas y antiguos palacios se suceden por buena parte del casco histórico, completando un conjunto monumental que convierte a Medina de Pomar en una más de las visitas imprescindibles de Las Merindades.

Escudo Nobiliario. Medina de Pomar

CASCADA PEDROSA DE TOBALINA

Seguiríamos hasta Pedrosa de Tobalina, una pequeña localidad situada en el valle de Tobalina y conocida por albergar una de las cascadas urbanas más singulares de toda la provincia de Burgos. Formada por el río Jerea a su paso por el propio casco urbano, constituye uno de los lugares más visitados de la comarca, especialmente durante los meses de mayor caudal.

Tras dejar el vehículo en las inmediaciones del pueblo, apenas tendríamos que caminar unos minutos para alcanzar el mirador situado frente a la cascada. Desde este punto se obtiene la mejor perspectiva del salto de agua, que se precipita desde una pared rocosa de más de una decena de metros de altura formando un amplio cortinón que, en épocas de abundantes lluvias o durante el deshielo, llega a ocupar prácticamente toda la anchura del cauce.

Cascadas Pedrosa de Tobalina

La proximidad de las viviendas y del puente que cruza el río convierten a esta cascada en un lugar especialmente llamativo, ya que naturaleza y arquitectura conviven a escasos metros de distancia. El estruendo del agua y la fina cortina de humedad que se genera alrededor del salto hacen que la visita resulte especialmente atractiva cuando el caudal es elevado, mientras que en épocas más secas permite apreciar con mayor claridad la estructura rocosa sobre la que discurre el río.

Cascadas Pedrosa de Tobalina

Permaneceríamos allí unos minutos disfrutando de este singular rincón antes de continuar la ruta. Aunque se trata de una visita breve, la Cascada de Pedrosa de Tobalina constituye uno de los parajes naturales más característicos de Las Merindades y una parada imprescindible en esta comarca.

SAN PANTALEÓN DE LOSA

Con el sonido de la cascada todavía reciente, el recorrido nos llevaría ahora hasta uno de los lugares más singulares y enigmáticos de toda la provincia de Burgos: San Pantaleón de Losa. La pequeña localidad aparece dominada por una espectacular peña caliza de forma alargada que se eleva bruscamente sobre el valle y que, desde la distancia, ya llama poderosamente la atención por su aspecto casi inexpugnable.

San Pantaleón de Losa

San Pantaleón de Losa

En lo más alto de esta formación rocosa se encuentra la ermita de San Pantaleón, uno de los templos románicos más sorprendentes del norte de Castilla y León. Construida entre los siglos XII y XIII, destaca tanto por su aislamiento como por la riqueza simbólica de su portada y de algunos de sus capiteles, que han dado lugar a numerosas interpretaciones y leyendas a lo largo del tiempo. Su emplazamiento, encaramado sobre la peña y rodeado de cortados, refuerza todavía más la sensación de encontrarse en un lugar apartado y cargado de historia.

San Pantaleón de Losa

San Pantaleón de Losa

El acceso se realiza mediante un corto sendero que asciende hasta la cima, permitiendo disfrutar de amplias vistas sobre el valle de Losa y los relieves que lo rodean. Una vez arriba, la combinación entre el paisaje, la roca y la pequeña ermita crea una imagen difícil de olvidar, muy distinta a la de cualquier otro rincón que habíamos visitado durante el viaje.

San Pantaleón de Losa

San Pantaleón de Losa

Una vez más nos quedaríamos sorprendidos por otro de los enclaves más peculiares y fotogénicos de Las Merindades.

CASCADA DE PEÑALADROS

Rodeada de un entorno boscoso y alejada de los principales núcleos de población, la Cascada de Peñaladros constituye uno de esos rincones menos conocidos de Las Merindades donde el agua y la roca vuelven a convertirse en los grandes protagonistas. Sería esta nuestra siguiente parada en el camino.

Tras dejar el vehículo, nos dirigiríamos en primer lugar hacia la parte superior de la cascada. Desde este punto es posible contemplar cómo el arroyo alcanza bruscamente el borde del farallón antes de precipitarse al vacío, ofreciendo una perspectiva completamente distinta de la que tendríamos más adelante desde su base. El entorno, dominado por la vegetación y las paredes calizas, transmite una gran sensación de tranquilidad, apenas interrumpida por el sonido constante del agua.

Cascada de Peñaladros. Cozuela

Cascada de Peñaladros. Cozuela

A continuación descenderíamos por el sendero que conduce hasta la parte inferior del salto. Conforme se pierde altura, el estruendo de la cascada va ganando intensidad hasta alcanzar el pie del barranco, donde se obtiene la imagen más espectacular del conjunto. Desde allí se aprecia cómo el agua cae verticalmente sobre la poza excavada a sus pies, mientras la humedad favorece la presencia de musgos y helechos que cubren buena parte de la roca.

Cascada de Peñaladros.Cozuela

Peñaladros constituye otro magnífico ejemplo de la enorme riqueza natural que atesoran Las Merindades, poniendo de manifiesto la gran variedad de paisajes que es posible encontrar en esta parte del norte de Burgos.

PUERTO DE ANGULO

Nuestra siguiente parada nos llevaría hasta el puerto de Ángulo, un paso de montaña situado entre las provincias de Burgos y Álava que ofrece algunas de las panorámicas más amplias del valle de Losa. La carretera asciende mediante un trazado sinuoso entre laderas cubiertas de bosque y praderas de montaña, ganando altura hasta alcanzar la parte más elevada del puerto.

Una vez allí, aprovecharíamos los diferentes ensanchamientos de la carretera para detenernos y contemplar el paisaje. Desde este punto se obtiene una magnífica panorámica del valle de Losa, donde pequeños pueblos, campos de cultivo y extensas masas forestales se distribuyen al pie de las sierras que delimitan el horizonte. La altitud del puerto permite apreciar con claridad la amplitud del valle y comprender la compleja orografía que caracteriza esta parte del norte de Burgos.

Además de las vistas, el entorno destaca por la tranquilidad que transmite. Lejos de los núcleos urbanos y rodeado de naturaleza, el puerto constituye un lugar ideal para realizar una breve parada antes de continuar la ruta, disfrutando del paisaje y del silencio que únicamente rompe el paso ocasional de algún vehículo.

VALLE DE MENA

Como última parada de nuestro recorrido por Las Merindades, nos detendríamos para contemplar el valle de Mena, poniendo así el broche final a tres intensas jornadas en las que habíamos descubierto algunos de los rincones más representativos del norte de Burgos. Este amplio valle, situado en el extremo nororiental de la provincia y rodeado por las sierras que lo separan de Cantabria y el País Vasco, constituye uno de los paisajes más característicos de toda la comarca.

Desde el punto donde nos encontrábamos se obtenía una magnífica panorámica del valle, donde extensas praderas, bosques y pequeños núcleos de población se suceden formando un paisaje muy diferente al de los cañones, hoces y desfiladeros que habían protagonizado buena parte del viaje. La abundancia de vegetación, favorecida por un clima de marcada influencia atlántica, confiere a este territorio un aspecto especialmente verde durante gran parte del año, convirtiéndolo en una de las zonas de mayor riqueza paisajística de la provincia.

Valle de Mena

Permaneceríamos allí unos minutos disfrutando de las vistas y repasando mentalmente todo lo vivido durante estos días. El valle de Mena supondría una magnífica despedida de Las Merindades, una comarca que nos había sorprendido por la extraordinaria variedad de sus paisajes, la riqueza de su patrimonio histórico y la tranquilidad de unos pueblos que conservan intacta buena parte de su esencia. Con esta última panorámica daríamos por concluido nuestro recorrido, emprendiendo el camino de regreso a Madrid, tras haber descubierto una de las regiones más fascinantes y desconocidas de la provincia de Burgos.


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