DIA 02. CAÑÓN DEL EBRO. Descubriendo los paisajes kárticos del Ebro

20 de Marzo de 2010.

A pesar de todo lo recorrido durante la jornada anterior, la comarca todavía escondía numerosos rincones por descubrir. Desfiladeros, bosques centenarios, cascadas y profundos cañones conforman un territorio donde la naturaleza adquiere un protagonismo absoluto y que alberga algunas de las rutas de senderismo más espectaculares del norte de Burgos.

Buena parte del día la dedicaríamos precisamente a descubrir dos de esos itinerarios, adentrándonos en algunos de los paisajes que mejor reflejan la enorme riqueza natural y geológica de Las Merindades.

RUTA CAÑONES DEL EBRO

Nuestra primera parada del día nos llevaría hasta Valdelateja, punto de inicio de una de las rutas de senderismo más conocidas y espectaculares de toda la provincia de Burgos. Este pequeño núcleo, situado en la confluencia de los ríos Rudrón y Ebro, constituye la puerta de entrada al tramo más impresionante del cañón excavado por el Ebro a su paso por el macizo calizo de Las Loras. A lo largo de millones de años, la acción constante del agua ha modelado un paisaje de profundas hoces, paredes verticales y bosques de ribera que hoy conforman uno de los espacios naturales de mayor valor ecológico del norte peninsular.

Tras dejar el vehículo en el aparcamiento habilitado a la entrada del pueblo, comenzaríamos la ruta atravesando Valdelateja, cuyas casas de piedra se distribuyen al abrigo de las laderas que rodean el valle. Antes incluso de abandonar el núcleo urbano ya era posible apreciar el carácter tranquilo del lugar, presidido por la cercanía constante del agua y por la silueta de la ermita de Santa Centola y Santa Elena, situada sobre un espolón rocoso que domina visualmente todo el entorno.

Valdelateja

Los primeros kilómetros discurren junto al río Ebro por un sendero prácticamente llano que avanza entre vegetación de ribera, acompañando el curso del agua mientras las paredes calizas del cañón comienzan a elevarse progresivamente a ambos lados. El contraste entre el estrecho valle, el bosque y los enormes farallones de roca hace que este primer tramo resulte especialmente agradable, ofreciendo una perspectiva completamente distinta a la que tendríamos más adelante desde la parte superior del cañón.

Ruta Cañones del Ebro

Ruta Cañones del Ebro

Ruta Cañones del Ebro

Poco después alcanzaríamos Pesquera de Ebro, una pequeña localidad declarada Conjunto Histórico que conserva buena parte de su arquitectura tradicional. El caserío se organiza en torno al río, destacando la iglesia de San Sebastián, así como sus casas blasonadas, antiguos palacios y el puente de piedra que permite cruzar el Ebro y que constituye una de las imágenes más reconocibles del pueblo. Pasear por sus calles permite descubrir numerosos escudos nobiliarios que recuerdan la importancia histórica que tuvo esta localidad dentro del valle, perfectamente integrada en un entorno donde el paisaje continúa siendo el gran protagonista.

Pesquera de Ebro a lo Lejos

Iglesia de San Sebastián. Pesquera de Ebro

Puente Romano. Pesquera de Ebro

Abandonaríamos Pesquera iniciando el ascenso hacia la parte alta del cañón. El sendero gana altura de forma progresiva hasta alcanzar el páramo superior, desde donde el paisaje cambia por completo. Las vistas se abren sobre el profundo tajo excavado por el Ebro, permitiendo contemplar el sinuoso recorrido del río varios cientos de metros por debajo, encajado entre enormes paredes de roca caliza que se prolongan a lo largo de kilómetros. Desde estos cortados resulta fácil comprender la enorme fuerza erosiva que durante millones de años ha dado forma a uno de los paisajes más espectaculares de Castilla y León. En varios puntos del recorrido decidiríamos detenernos unos minutos para contemplar el cañón, ya que cada pequeño balcón natural ofrecía una perspectiva diferente sobre las hoces y los meandros del río.

Ruta Cañones del Ebro

El camino continuaría hasta Cortiguera, una pequeña aldea que apenas conserva hoy unos pocos edificios habitados y que transmite la sensación de haberse detenido en el tiempo. Muchas de sus antiguas construcciones permanecen en ruinas, mientras otras han comenzado a ser restauradas, recordando el pasado de un pueblo que llegó a contar con una población mucho mayor. Entre sus construcciones todavía sobresalen algunas casonas de carácter señorial y la iglesia, testigos del antiguo núcleo que ocupó este privilegiado enclave sobre el cañón.

Palacio De la Fuente Bustamante. Cortiguera

Iglesia de San Sebastián. Cortiguera

Desde Cortiguera afrontaríamos el último tramo de la ruta siguiendo el borde superior del cañón durante varios kilómetros. El sendero discurre muy próximo a los cortados, alternando pequeños bosquetes de encinas y sabinas con claros desde los que vuelven a aparecer algunas de las panorámicas más impresionantes de todo el recorrido.

Ruta Cañones del Ebro

Ruta Cañones del Ebro

Conforme nos acercábamos de nuevo a Valdelateja, una pronunciada bajada nos devolvería al fondo del valle, poniendo fin a una ruta que, por la variedad de paisajes que recorre y por las continuas vistas sobre el cañón del Ebro, se ha ganado con justicia la consideración de uno de los itinerarios senderistas más completos y espectaculares de toda la provincia de Burgos.

RUTA ERMITA SANTAS CENTOLA Y ELENA

Tras finalizar la ruta circular por los cañones del Ebro, apenas tendríamos que recorrer unos metros para afrontar el segundo itinerario de la jornada. Mucho más corto que el anterior, este sendero asciende hasta la ermita de Santa Centola y Santa Elena, uno de los enclaves patrimoniales más singulares de todo el entorno de Valdelateja.

Ermita de las Santas Centola y Elena

El recorrido comienza a las afueras del pueblo y gana altura rápidamente por un sendero que asciende entre encinas y matorral mediterráneo. Aunque la distancia es reducida, el desnivel se hace notar desde los primeros metros, obligando a tomarse la subida con cierta calma. Conforme se gana altura, las vistas sobre Valdelateja y la confluencia de los ríos Ebro y Rudrón comienzan a abrirse progresivamente, ofreciendo una perspectiva completamente distinta de la que habíamos disfrutado durante la ruta anterior.

Vistas desde la Ermita de las Santas Centola y Elena

La ermita se levanta sobre un espolón rocoso que domina todo el valle. Su origen se remonta al periodo altomedieval y constituye uno de los mejores ejemplos del eremitismo rupestre conservados en la provincia de Burgos. El templo aprovecha parcialmente la propia roca como parte de su estructura y conserva elementos románicos posteriores, reflejo de las distintas fases constructivas que ha experimentado a lo largo de los siglos. Junto a la ermita todavía pueden observarse varias tumbas antropomorfas excavadas directamente en la roca, uno de los elementos más característicos del conjunto y testimonio de la importancia religiosa que tuvo este enclave durante la Alta Edad Media.

Más allá de su valor histórico, el principal atractivo del lugar reside en su privilegiada ubicación. Desde los alrededores de la ermita se obtiene una amplia panorámica sobre Valdelateja, el valle del Rudrón y el inicio del cañón del Ebro, permitiendo comprender desde las alturas la compleja orografía que caracteriza esta parte de Las Merindades. Permaneceríamos allí varios minutos disfrutando del paisaje antes de emprender el descenso por el mismo camino.

Vistas desde la Ermita de las Santas Centola y Elena

Valdelateja desde Ermita Santas Centola y Elena

MIRADOR CAÑÓN DEL RUDRÓN

Tras finalizar las dos rutas de senderismo en el entorno de Valdelateja, pondríamos rumbo hacia nuestra siguiente parada, situada a escasos kilómetros de allí. La carretera asciende nuevamente hasta el páramo antes de alcanzar el mirador del cañón del Rudrón, uno de los mejores lugares para contemplar desde las alturas el profundo desfiladero excavado por este río antes de unirse al Ebro.

Desde el propio mirador se obtiene una amplia panorámica sobre el valle, donde el río Rudrón aparece encajado entre imponentes paredes de roca caliza que descienden bruscamente hasta el fondo del cañón. La combinación de cortados rocosos, laderas cubiertas de encinas y el estrecho cauce que serpentea varios metros más abajo permite apreciar con claridad el intenso modelado kárstico que caracteriza este sector de Las Merindades y del Geoparque Las Loras.

Mirador del Rudrón

A diferencia del cañón del Ebro, de mayores dimensiones, el del Rudrón transmite una sensación más recogida y agreste. La menor amplitud del valle hace que las paredes rocosas parezcan elevarse casi verticalmente sobre el río, formando un paisaje de gran espectacularidad donde resulta habitual observar el vuelo de buitres leonados aprovechando las corrientes de aire que ascienden desde el fondo del desfiladero.

Permaneceríamos allí varios minutos disfrutando de las vistas antes de continuar la ruta, conscientes de que este breve alto en el camino nos había permitido descubrir otra de las grandes joyas paisajísticas que esconde el norte de Burgos.

POZO AZUL

Nuestra siguiente parada nos llevaría hasta Covanera, una pequeña localidad situada en el valle del Rudrón y conocida por albergar otro de los enclaves naturales más sorprendentes de toda la provincia de Burgos. A las afueras del pueblo, un corto paseo permite alcanzar el Pozo Azul, un manantial de origen kárstico considerado uno de los más singulares de España tanto por la transparencia de sus aguas como por el extraordinario desarrollo de la cavidad subacuática que esconde bajo la superficie.

Desde el núcleo urbano, un cómodo sendero de apenas unos minutos conduce hasta el nacimiento del manantial, siguiendo el curso del pequeño arroyo que da salida a sus aguas. El entorno, rodeado de vegetación de ribera y paredes calizas, transmite una sensación de tranquilidad que contrasta con la importancia científica y espeleológica del lugar.

El Pozo Azul constituye la surgencia de un complejo sistema kárstico desarrollado en el interior de la roca caliza. Bajo sus aguas se esconde una de las mayores cavidades subacuáticas exploradas del mundo, con varios kilómetros de galerías inundadas cartografiadas por equipos de espeleobuceadores. A pesar de las numerosas exploraciones realizadas durante las últimas décadas, el sistema continúa sin conocerse por completo, lo que ha convertido este lugar en un referente internacional para la espeleología subacuática.

Pozo Azul. Covanera

Nada más llegar llama la atención la extraordinaria transparencia del agua, que permite observar con total nitidez el fondo en los primeros metros de la poza. Los característicos tonos azulados, originados por la pureza del agua y la forma en que la luz atraviesa la cavidad, dan nombre a este singular enclave natural. Resulta difícil imaginar que bajo esa aparente calma se oculta un complejo laberinto de galerías que se adentra cientos de metros bajo la montaña.

Pozo Azul. Covanera

Aunque se trata de una visita breve, el Pozo Azul constituye uno de esos lugares capaces de sorprender por la combinación de belleza paisajística y extraordinario interés geológico, convirtiéndose por méritos propios en una de las paradas imprescindibles de cualquier recorrido por Las Merindades.

MIRADOR DESFILADERO DE LOS TORNOS

La última parada de la jornada nos llevaría hasta el mirador del Desfiladero de los Tornos, situado junto a la carretera que comunica las localidades de Pesadas de Burgos y Escalada. Desde este balcón natural se obtiene una de las panorámicas más amplias sobre el desfiladero excavado por el río Ebro, en un tramo donde el paisaje vuelve a estar dominado por los grandes cortados calizos que caracterizan esta comarca.

Desde el mirador es posible contemplar el profundo encajamiento del río entre las paredes de roca, así como el amplio valle que se extiende a sus pies. La perspectiva permite apreciar con claridad el recorrido que el Ebro ha ido modelando durante millones de años, dando lugar a un nuevo paisaje de hoces, farallones y laderas cubiertas de vegetación que constituye una de las grandes señas de identidad del norte de Burgos.

Desfiladero de los Tornos

Permaneceríamos allí unos minutos disfrutando de las últimas vistas del día y contemplando por última vez la inmensidad de los cañones del Ebro, poniendo así el broche final a una jornada en la que el senderismo y los miradores nos habían permitido descubrir algunos de los paisajes naturales más espectaculares de Las Merindades. Desde allí emprenderíamos el camino de regreso hacia nuestra casa rural en Bascones de Zamanzas para descansar antes de afrontar la última jornada de viaje.


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