8 de Marzo de 2026.
Amanecía mi segundo día en Cambridge con la tranquilidad de
saber que podía dedicarle más tiempo sin prisas. Había decidido quedarme dos
días, y no era una elección casual: quería recorrer la ciudad con calma y
atender a los detalles que suelen pasar desapercibidos en un día acelerado.
Cambridge no se comprende de manera apresurada; su interés surge al pasear por
calles, colleges y espacios, detenerse en cada esquina y dejar que los
distintos lugares vayan revelando su importancia dentro del conjunto urbano e
histórico.
Es cierto que en los alrededores hay lugares de peso que
podrían justificar una escapada —como Ely o Duxford—, pero ninguno tan
inmediato como para robarle tiempo a la propia ciudad. Y Cambridge, por sí
sola, tiene entidad más que suficiente para llenar dos jornadas completas sin
sensación de repetición ni de relleno.
Con esa idea clara, comenzaba un nuevo día dispuesto a
seguir profundizando en la ciudad, a un ritmo más reposado, dejando que el
recorrido se desarrollara de forma natural, sin la presión de tener que
encajarlo todo en unas pocas horas.
JESUS GREEN PARK
Para arrancar el segundo día opté por algo distinto a la
jornada anterior. En lugar de empezar directamente por un college, me acerqué a
Jesus Green Park, uno de los grandes
espacios abiertos de Cambridge, situado a orillas del río Cam y muy vinculado a
la vida cotidiana de la ciudad. Sin embargo, aquella mañana el parque no estaba
precisamente tranquilo. Contra todo pronóstico, a las ocho de la mañana el
lugar ya bullía de actividad: voluntarios colocando señalización, corredores
calentando, grupos de gente reuniéndose y un ambiente claramente diferente al
de un simple paseo matinal.
![]() |
| Jesus Green Park |
La explicación era sencilla. Ese mismo día se celebraba la Cambridge Half Marathon, una de las
pruebas deportivas más importantes del calendario local. Se trata de una media
maratón de 13,1 millas (21,1 km) que
recorre algunas de las calles más emblemáticas de la ciudad y atraviesa incluso
zonas cercanas a los colleges y al río. Desde su primera edición en 2012, la
carrera ha crecido de forma notable y hoy reúne a miles de participantes y espectadores,
convirtiendo Cambridge durante unas horas en una ciudad volcada con el running.
![]() |
| Jesus Green Park |
Aquella atmósfera se notaba especialmente en la zona de Jesus Green y los espacios cercanos al Cam, donde ya se concentraba bastante gente a pesar de lo temprano de la hora. Corredores con dorsales, familiares esperando, voluntarios organizando el recorrido y curiosos que, como yo, se encontraban con un parque sorprendentemente animado para ser primera hora del día. El lugar seguía siendo el mismo gran espacio verde abierto y cuidado, pero esa mañana tenía algo más: el ambiente previo a un gran evento urbano que estaba a punto de ponerse en marcha.
THE ROUND CHURCH
Desde Jesus Green me dirigí hacia uno de los edificios más
singulares de Cambridge: The Round Church,
oficialmente conocida como Church of the Holy Sepulchre. A diferencia de la
mayoría de templos de la ciudad, su planta circular la hace inconfundible y la
convierte en una rareza dentro del paisaje urbano.
La iglesia fue construida en el siglo XII, en plena época
normanda, y es una de las cuatro iglesias redondas medievales que se conservan
en toda Inglaterra. Su diseño se inspira en la Iglesia del Santo Sepulcro de
Jerusalén, siguiendo una tipología muy ligada a las cruzadas, lo que ya de por
sí le da un peso histórico considerable. Desde el exterior es sobria, casi
austera, pero precisamente esa simplicidad refuerza su carácter antiguo y
sólido.
![]() |
| The Round Church |
El interior mantiene esa misma sensación de recogimiento. Los gruesos pilares, los arcos de medio punto y la disposición circular crean un espacio muy distinto al de las grandes iglesias góticas que abundan en Cambridge. Aquí no hay grandes alturas ni vidrieras espectaculares, sino una arquitectura pensada para durar y para impresionar desde la proporción y la forma.
![]() |
| The Round Church |
Hoy en día funciona también como centro de interpretación de la historia cristiana de la ciudad, lo que ayuda a contextualizar su papel dentro del desarrollo urbano de Cambridge. Más allá de creencias, es un lugar que merece la pena por su singularidad y por recordar que la ciudad ya era relevante muchos siglos antes de convertirse en el gran referente universitario que conocemos.
THE BACKS
Desde allí me encaminaría hacia uno de los grandes clásicos
de Cambridge: The Backs. La idea inicial era recorrerlos a pie,
comenzando en Magdalene Bridge y avanzando río abajo hasta el Mathematical
Bridge, siguiendo el curso del Cam y disfrutando de esa sucesión de colleges
que se asoman a sus orillas. Sin embargo, pronto descubriría que el recorrido
no es tan sencillo como podría parecer sobre el papel.
The Backs no son un paseo lineal ni un parque concebido como
recorrido continuo. En realidad se trata de la parte trasera —literal y también
simbólica— de varios colleges históricos que dan al río. A lo largo de este
tramo aparecen los terrenos de St John’s, Trinity College, Trinity Hall, Clare,
King’s y Queens’ College, pero la mayor parte de esas zonas pertenecen a las
propias instituciones universitarias y no funcionan como espacios públicos
plenamente transitables.
Eso significa que el paseo se interrumpe con frecuencia. El
curso del Cam obliga a cruzar puentes en distintos puntos y, además, muchas de
las praderas y jardines que se ven desde fuera forman parte de propiedades
privadas de los colleges. Como visitante, uno debe alternar tramos accesibles
con rodeos por calles cercanas o pasos concretos habilitados para peatones. Esa
falta de continuidad llega a resultar por momentos algo frustrante, porque
corta el ritmo natural del paseo y obliga a replantear varias veces el
recorrido.
![]() |
| The Backs |
En algunos casos, de hecho, la única forma de recorrer determinados sectores de The Backs es entrando en el propio college mediante visita, lo que explica por qué muchas de las mejores perspectivas del río y de los jardines quedan reservadas al interior de los propios recintos universitarios.
Aun así, el paseo permite ir descubriendo algunos de los
elementos más reconocibles del paisaje universitario de Cambridge. Los puentes
aparecen como auténticos hitos visuales que marcan cada tramo del río: el
Bridge of Sighs de St John’s, el Kitchen Bridge o los elegantes arcos de Clare
Bridge. Cada uno introduce un cambio de perspectiva y recuerda que aquí el río
no es solo un elemento natural, sino también una pieza central en la
organización del espacio universitario.
![]() |
| The Backs |
El momento más impactante llega al aproximarse a King’s College. Desde ciertos puntos del recorrido, la silueta de la capilla emerge por encima de los árboles con una presencia difícil de describir. El paseo terminaría finalmente en las inmediaciones de Queens’ College, donde el Mathematical Bridge marca de algún modo el cierre natural de esta sucesión de vistas sobre el Cam. Más allá de las leyendas que suelen acompañarlo, el puente funciona aquí como transición entre el paisaje abierto de The Backs y el entramado más compacto del centro histórico de Cambridge.
CLARE COLLEGE
Tras finalizar el recorrido por The Backs en las
inmediaciones del Mathematical Bridge, la visita continuaría hacia Clare College, uno de los colleges históricos de
Cambridge y, además, el segundo más antiguo de la universidad. Fue fundado en
1326, originalmente como University Hall, y más tarde refundado como Clare
Hall, adoptando su nombre actual en el siglo XIV.
Sin embargo, al llegar comprobaría que el acceso al interior
se encontraba cerrado en ese momento, por lo que tendría que conformarme con
observar el conjunto únicamente desde el exterior. Aun así, la fachada del
college permite hacerse una buena idea de su carácter arquitectónico, sobrio y
equilibrado, representativo del desarrollo progresivo que muchos colleges de
Cambridge experimentaron a lo largo de los siglos.
![]() |
| Clare College |
El acceso principal conduce al llamado Old Court, el patio histórico del college, construido entre finales del siglo XVI y comienzos del XVIII. Aunque no pude atravesarlo en esta ocasión, se trata de un espacio conocido por sus proporciones contenidas y su composición muy armónica. No es uno de los patios más monumentales de Cambridge, pero sí un buen ejemplo de cómo distintos periodos arquitectónicos lograron integrarse en un conjunto visualmente coherente.
Uno de los elementos más reconocibles del college es Clare Bridge, que conecta el recinto con la
orilla opuesta del río Cam y con el paisaje de The Backs. Construido en el
siglo XVII, es el puente más antiguo de Cambridge que continúa en uso. Su
estructura de piedra y sus características balaustradas circulares lo
convierten en uno de los pasos más identificables del río. Una de las esferas decorativas
presenta un fragmento ausente, un detalle muy conocido que ha generado diversas
interpretaciones a lo largo del tiempo, aunque sin una explicación oficial
documentada.
Clare College suele permitir el acceso diurno a sus patios y
zonas exteriores en condiciones normales, salvo durante periodos académicos
concretos o actos internos del college. En esta ocasión no tuve esa suerte, por
lo que la visita quedó limitada a una breve parada exterior antes de continuar
el recorrido.
ST. BENET´S CHURCH
La siguiente parada me llevaría fuera del circuito habitual
de colleges y patios cerrados, hasta St Benet’s Church,
una de esas piezas discretas que, si no sabes lo que estás mirando, pasan casi
desapercibidas. Y sin embargo, aquí estamos ante el edificio más antiguo conservado de Cambridge.
St Benet’s —o St Bene’t’s, como se escribe localmente— tiene
un origen anglosajón, anterior a la
conquista normanda. Su elemento más reconocible es la torre, construida alrededor del
año 1020, mucho antes de que la
universidad existiera siquiera como idea. Basta mirarla con un poco de atención
para notar que no sigue las proporciones ni los materiales del resto de
iglesias de la ciudad: es más maciza, más simple, casi tosca. Y precisamente
ahí está su valor.
![]() |
| St Benet´s Church |
Mientras Cambridge se fue llenando de gótico, de tracerías y de fachadas académicas cada vez más refinadas, esta torre quedó como un testigo incómodo del pasado, recordando que aquí hubo vida, culto y comunidad siglos antes de que llegaran los colleges. No es una iglesia monumental ni pretende serlo. Es austera, directa y funcional.
El interior continúa esa misma línea. Nada de excesos ni de
teatralidad: muros sobrios, proporciones contenidas y una atmósfera tranquila
que contrasta con la intensidad turística de las calles cercanas.
![]() |
| St Benet´s Church |
St Benet’s mantiene además una relación histórica estrecha con Corpus Christi College, que se encuentra justo al lado. De hecho, durante siglos la iglesia estuvo vinculada al college, reforzando esa conexión entre lo religioso y lo académico que define buena parte de Cambridge. No es casual que esté situada en este punto exacto del trazado urbano.
La visita es sencilla y breve, gratuita, y encaja
perfectamente como pausa entre recorridos más densos.
CORPHUS CHRISTI COLLEGE
Apenas unos pasos después de salir de St Benet’s Church entraría en Corpus Christi College. La relación entre ambos
es directa y estructural: el college nació ligado a la iglesia y ese origen
marca todavía su identidad. Fundado en 1352 por el gremio del Corpus Christi y
el de la Virgen María, es uno de los colleges más antiguos de Cambridge y el
único creado directamente por ciudadanos laicos y no por la Corona o la alta
nobleza. Ese origen explica muchas cosas.
Corpus es uno de los colleges más pequeños de la
universidad. Aquí no hay grandes perspectivas ni patios diseñados para
impresionar. El conjunto es compacto, contenido, casi introvertido. Los
edificios se agrupan alrededor de varios patios de dimensiones modestas,
construidos y ampliados sin grandes gestos arquitectónicos.
Durante la visita únicamente podría acceder al patio
principal del college, suficiente, en cualquier caso, para percibir ese
carácter recogido que define a Corpus. Los distintos espacios se organizan
alrededor de este núcleo central, desde el que se accede a las dependencias
académicas y residenciales.
![]() |
| Corphus Christi College |
Muy cerca se encuentra también la capilla del college, conocida como Corpus Christi College Chapel, integrada en la vida académica de la institución. Junto a ella, la vecina iglesia de St Benet’s —de origen anglosajón y anterior a la propia universidad— mantiene una relación histórica estrecha con el college, formando parte del paisaje religioso y universitario de esta zona de Cambridge.
Corpus Christi es también conocido por su fuerte tradición
intelectual. Entre sus antiguos alumnos figuran nombres como Christopher Marlowe, uno de los grandes
dramaturgos del teatro isabelino, o Brook Taylor,
matemático clave en el desarrollo del análisis moderno.
ST. BOTOLPH´S CHURCH
La próxima parada sería St
Botolph’s Church. Situada muy cerca de Trumpington Street, St
Botolph’s está dedicada al patrón de los viajeros, y no es un detalle menor:
históricamente se encontraba a las afueras de la ciudad
medieval, junto a una de las antiguas puertas de entrada a
Cambridge. Era, literalmente, la última iglesia antes de salir de la ciudad o
la primera al llegar. Esa función explica su ubicación y también su carácter.
![]() |
| St Botolph´s Church |
El edificio actual es principalmente del siglo XIV, de estilo gótico, con una estructura sobria y compacta. No hay aquí grandes fachadas ni elementos pensados para impresionar. La torre es sencilla, el interior claro y funcional, y todo transmite una sensación práctica, casi cotidiana. Esta iglesia no estaba pensada para deslumbrar, sino para servir a una comunidad concreta: comerciantes, viajeros y habitantes del entorno inmediato.
![]() |
| St Botolph´s Church |
Uno de los aspectos más interesantes de St Botolph’s es su proximidad a varios colleges históricos situados en esta zona de la ciudad. A lo largo de los siglos, estudiantes y profesores de la universidad han formado parte natural de la vida parroquial de la iglesia, reflejando esa mezcla tan característica de Cambridge entre el mundo académico y el tejido urbano cotidiano.
PASTELERIA FITZBILLIES
Ya avanzada la mañana, el cuerpo empezaba a pedirme algo
dulce. Y en Cambridge hay un lugar que es prácticamente una institución para
eso: Fitzbillies. Esta pastelería, abierta desde principios del siglo XX, es
famosa por sus Chelsea buns, unos bollos de masa especiada con pasas y glaseado
pegajoso que se quedan en la memoria.
El ambiente es el de una pastelería clásica inglesa, con
vitrinas repletas de bollos y pasteles, café recién hecho y gente entrando y
saliendo con su pedido en mano.
Pedí uno de esos Chelsea buns por los que Fitzbillies es más
conocido, con su dulzor justo y el toque de especias que los hace tan
característicos, y me senté a disfrutarlo con un zumo mientras observaba el
movimiento de la calle. Más que un simple capricho, fue una pausa muy
bienvenida en mitad de la mañana, una de esas paradas que permiten recargar
energía mientras se sigue respirando el ambiente cotidiano de la ciudad.
PEMBROKE COLLEGE
A continuación, optaría por una visita que no llevaba
planificada y que me sorprendería gratamente. Sería en el conocido como Pembroke
College. A diferencia de otros colleges visitados anteriormente, aquí sí
encontraría las puertas abiertas y, además, con acceso gratuito a buena parte
del recinto, algo que siempre se agradece en Cambridge. Entrar sin
restricciones excesivas permite recorrer el lugar con calma y observarlo como
lo que realmente es: un college vivo y en pleno funcionamiento.
Pembroke fue fundado en 1347 por Marie de St Pol, condesa de
Pembroke, lo que lo convierte en otro de los colleges más antiguos de la
universidad. A lo largo de los siglos ha mantenido un tamaño relativamente
contenido, algo que se percibe enseguida al atravesar su entrada principal y
llegar al primer patio. Sus edificios de distintas épocas conviven alrededor de
patios bien proporcionados y cuidados con ese orden casi silencioso tan propio
de Cambridge.
![]() |
| Pembroke College |
El recorrido permite atravesar varios de esos patios interiores, donde la arquitectura universitaria se despliega sin estridencias: fachadas de ladrillo y piedra, ventanas alineadas con regularidad y jardines muy cuidados que aportan ese contraste constante entre rigor académico y serenidad paisajística.
![]() |
| Pembroke College |
![]() |
| Pembroke College |
Uno de los espacios más destacados del conjunto es la capilla del college, diseñada por Christopher Wren en 1665. Se trata de una obra especialmente significativa porque fue el primer edificio que el célebre arquitecto diseñó por completo. Su arquitectura es sobria y elegante, muy distinta del gótico predominante en otras capillas universitarias de Cambridge, y marca una transición temprana hacia el clasicismo que después caracterizaría gran parte de su obra.
![]() |
| Pembroke College |
Pembroke también cuenta con una larga tradición académica y literaria. Entre sus antiguos alumnos figura Samuel Pepys, famoso por su detallado diario del siglo XVII, considerado hoy uno de los testimonios más valiosos sobre la vida cotidiana en la Inglaterra de su tiempo. Otro alumno ilustre es William Pitt el Joven (1759–1806), primer ministro británico más joven de la historia del Reino Unido, conocido por su liderazgo durante las Guerras Revolucionarias Francesas y Napoleónicas. Pitt tiene incluso su propia escultura dentro del college, recordando su vinculación con Pembroke y su relevancia histórica.
![]() |
| Estatua de William Pit. Pembroke College |
MUSEO FITZWILLIAM
Tras un rato observando el ambiente de la media maratón,
viendo el esfuerzo de los corredores, decidiría terminar mis visitas turísticas
en Fitzwilliam Museum, el principal museo de la Universidad de Cambridge
y una de las instituciones culturales más importantes de la ciudad. El
edificio, de fachada neoclásica y acceso monumental, deja claro desde fuera que
no se trata de un museo menor ni de una colección anecdótica para estudiantes,
sino de un espacio concebido con ambición desde su origen.
![]() |
| Museo Fitzwilliam |
El museo nació a partir del legado de Richard Fitzwilliam a comienzos del siglo XIX, y desde entonces no ha dejado de crecer. En su interior conviven varias capas muy bien organizadas: antigüedades del mundo clásico, arte medieval, pintura europea, artes decorativas y una sección de manuscritos y libros raros de enorme valor. Todo está dispuesto con claridad, sin excesos escenográficos ni discursos forzados, lo que permite recorrer las salas a buen ritmo y centrarse en las piezas.
![]() |
| Museo Fitzwilliam |
Entre lo más destacable están las colecciones de pintura, con obras de autores como Monet, con La primavera; Renoir y su Ráfaga de viento; Van Gogh, con Paisaje de otoño; Degas y su Escena de baile; Salvator Rosa, mostrando la Fragilidad humana; Tiziano con Venus coronada por Cupido; y Millais con La dama de honor y Las gemelas, entre otras muchas. A esto se suman obras de El Greco, Picasso, Murillo, Matisse y otros grandes maestros, que permiten recorrer distintos estilos y momentos de la historia del arte europeo de manera directa y muy visual. La sección de arte antiguo y las colecciones de objetos decorativos, porcelanas, tapices y esculturas complementan la visita y ayudan a entender contextos históricos y culturales sin necesidad de explicaciones excesivas.
![]() |
| La Ráfaga de Viento de Renoir. Museo Fitzwilliam |
![]() |
| Fragilidad Humana de Salvator Rosa. Museo Fitzwilliam |
![]() |
| Venus coronada por Cupido de Tiziano. Museo Fitzwilliam |
![]() |
| La Dama de Honor de Millais. Museo Fitzwilliam |
Uno de los puntos fuertes del Fitzwilliam es precisamente esa variedad: no es un museo de una sola especialidad, sino un recorrido amplio por distintos momentos de la historia del arte y la cultura europea y mediterránea. Se puede profundizar mucho si se dispone de tiempo, o hacer una visita más general sin que resulte superficial. Además, el acceso es gratuito, lo que facilita entrar sin presión y adaptar la visita al ritmo del día.
![]() |
| Arte Romano. Museo Fitzwilliam |
![]() |
| Arte Egipcio. Museo Fitzwilliam |
Tras recorrer colleges, iglesias y espacios históricos, el Fitzwilliam funciona como un cambio de registro claro.
THE ANCHOR PUB
Era el momento de hacer una pausa y reponer fuerzas. Mi
destino elegido fue The Anchor Pub, situado justo a orillas del río Cam, un
lugar que combina ubicación estratégica con ese aire clásico de pub inglés que
se agradece tras horas de caminata. La terraza, directamente sobre el agua,
permite observar cómo las barcas pasan mientras uno disfruta de la comida, y
dentro, la madera oscura, los ventanales antiguos y las vigas expuestas crean
un ambiente acogedor que se siente tanto vivo como auténtico.
![]() |
| The Anchor Pub |
![]() |
| The Anchor Pub |
Dicen que el menú del Anchor no decepciona, pero en mi caso no me detendría a comer: opté por tomar solo una pinta, suficiente para acompañar el momento y seguir absorbiendo la atmósfera del lugar. Mientras la cerveza estaba frente a mí, podía seguir contemplando el río y la actividad que lo rodea: estudiantes, locales y algún que otro turista se mezclan en un flujo constante que parece no detenerse nunca.
PIZZERIA AROMI
Después de la cerveza en The Anchor, me dirigí a almorzar a Aromi Caffe and Pizzeria, una de las
pizzerías más conocidas del centro de Cambridge, situada en Bene’t Street, muy
cerca del corazón de la ciudad. Aromi no es simplemente una pizzería
cualquiera, sino un lugar con una propuesta muy marcada: pizza siciliana de
masa sourdough fermentada lentamente, focaccias, arancini y otros platos
elaborados con ingredientes frescos y recetas inspiradas en la tradición
familiar siciliana, todo hecho a mano cada día.
En mi caso, opté por una de sus especialidades más conocidas:
la pizza Margherita. La masa,
ligera y aireada gracias a la fermentación lenta, ofrecía un borde crujiente
con un interior sorprendentemente esponjoso. La base estaba cubierta con tomate
fresco y aromático, mozzarella cremosa de alta calidad y unas hojas de albahaca
que aportaban un aroma intenso, recordando la tradición italiana más auténtica.
Después de disfrutar de la pizza
Margherita en Aromi y dejarme llevar un rato por el bullicio de la calle,
decidí que era hora de poner fin a mi recorrido. Con el estómago satisfecho y
la mente llena de imágenes de colleges, capillas y pubs históricos, emprendí el
camino hacia la estación de tren. Desde allí, Cambridge empezaba a quedarse
atrás, con la satisfacción que te queda después de haber recorrido bien una
ciudad. El tren me llevaría con margen suficiente hasta el aeropuerto, con
tiempo de sobra para pasar controles y subir al vuelo de Ryanair que
despegaría, con hora y media de retraso, a las 19:30.
Había sido un gran fin de semana. Dos días bien aprovechados en uno de los grandes centros europeos del saber, una ciudad que funciona sin necesidad de adornos: siglos de historia, universidad en activo, vida real en las calles y un tamaño que permite recorrerla sin prisas ni fatiga. Otro lugar de Inglaterra descubierto por fin, y la sensación, como en otras ocasiones, de que el país tiene mucho que ofrecer, mucho más de lo que uno imagina antes de venir.



























No hay comentarios :
Publicar un comentario