El valle de Aosta se abre paso entre grandes montañas, ocupando el
extremo noroeste de Italia, de la que es la región más pequeña y también la
menos poblada. En un entorno tan unitario y con tantos parajes naturales, la
historia, el paisaje y la naturaleza están indisolublemente unidos entre sí:
monumentos romanos y medievales, castillos de defensa y residencia y
arquitectura rústica se encuentran a su vez flanqueados por las soberbias
montañas alpinas, bosques y una preciada flora y fauna. Una simbiosis perfecta
para aquellos que disfrutamos por igual tanto de una cosa como de la otra.
Las cimas más famosas de
los Alpes tienen en común sobrepasar los cuatro mil metros y estar ubicadas en
este valle único rodeado por hasta tres países: Francia, Suiza e Italia. Entre
ese círculo de crestas y grandes montañas suenan nombre tan emblemáticos como:
el Mont Blanc o Monte Bianco, el Cervino o Matterhorn, el Monte Rosa y las
Grandes Jorasses, por citar sólo algunos.
Estaba claro que siendo amantes de la montaña, del senderismo y de
los grandes espacios naturales, una prioridad absoluta en este viaje iba a ser
intentar contemplar desde lo más cerca posible montañas tan míticas. Y digo
intentar porque para conseguir ese objetivo era clave que tuviéramos buen
tiempo.
Afortunadamente, los dioses estarían de nuestra parte y no sólo
este primer día en el valle de Aosta, sino todos los demás, el tiempo iba a ser
inmejorable, con cielos completamente despejados y unas temperaturas ideales.
Vamos que podemos decir que nos había tocado la lotería.
Y siguiendo el refrán “No dejes para mañana, lo que puedas hacer
hoy”, no dudaríamos en encaminarnos, este primer día, hacia la actividad que
más importante era para nosotros en nuestra estancia en el valle de Aosta. Esta
no era otra que pasar un día entero entre las cumbres más altas e importantes
de Europa.
SKYWAY MONTE BIANCO
Para ello nos dirigiríamos a Entréves, situado a tres kilómetros a
las afueras de Courmayeur, a pocos metros de la entrada del túnel del Mont
Blanc, que conecta Italia con Francia.
Nada más llegar se puede ver ya el teleférico y los grandes
aparcamientos que se sitúan a sus pies. La mayoría son de pago, pero si se
llega temprano existe la posibilidad de aparcar de manera gratuita durante todo
el día, siempre que se utilice alguna de las plazas de la Piazzale Funiure Val Veny. Poniéndola en el GPS, este te llevará
directo a esta zona.
Acto seguido, nos encaminaríamos hasta la entrada del teleférico
Skyway Monte Bianco, donde empezarían a fraguarse nuestros planes para casi
tocar el cielo.
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| Skyway Monte Bianco |
