COPENHAGUE - DIA 03. Zona centro

24 de Julio de 2016.

Si ayer visitaba el norte de Copenhague, hoy dedicaría el día a patearme y a disfrutar de muchos de los lugares que ofrece el centro de la ciudad.

Ayer me gustó la opción de desayunar en el hostel y hacerme unos bocatas para la comida, pues además de cómodo porque en cuanto te entra hambre puedes almorzar en cualquier sitio en el que te encuentres, sin duda es barato, lo cual se agradece en una ciudad como esta que cualquier cosa es cara al lado de muchos otros países europeos. Además esto me permitía algún que otro capricho a la hora de la cena, como ayer que me daba el gusto de sentarme en una de las terrazas del Nyhavn.

El primer edificio que me llamaría la atención, nada más empezar el día, sería el museo NY Carlsberg Glypotek, con una elegante fachada y en cuyo interior se expone una de las mejores colecciones de arte antiguo, además de esculturas de Rodin y cuadros de Van Gogh, Monet, Gauguin, etc. Me hubiera gustado entrar a verlo, pero opté por dejarlo para otra ocasión que vuelva por estos lares, pues me quedaban muchas cosas importantes por ver aún.

Museo NY Carlsberg Glyptotek

Unos metros más allá me fijaba en una figura verde de importante tamaño que estaba justo en frente del Parque de Atracciones Tivoli. Iría hacia ella y cuando estuve a su lado observaría que se trataba de la escultura de Hans Christian Andersen. Esta era la segunda que me encontraba en la ciudad y tampoco pude evitar hacerme unas fotos con el creador de los cuentos que de pequeños nos han leído a la mayoría tales como “El patito feo”, “La sirenita”, “La pequeña cerillera” o “El sastrecillo valiente”, adaptados muchos de ellos después a la gran pantalla y a la televisión.

Escultura de H.C.Andersen

Y pegado a la estatua se levantaba imponente el gran edificio del Ayuntamiento y su plaza, un auténtico museo al aire libre donde me recrearía un rato con todos los detalles que ofrece este espacio y el gran edificio. Lo que más destaca del consistorio es sin duda su altísima torre del reloj. Me hubiera gustado subir sus 298 escalones para disfrutar de otra de las mejores vistas de Copenhague pero al ser domingo estaba cerrada. Así que me conformaría con fijarme en el reloj universal que ofrece un calendario para los próximos 570.000 años, casi nada. Tampoco pasa desapercibida la torre del Hotel Palace, flanqueando en uno de sus laterales al edificio municipal.

Ayuntamiento

Detalle del Ayuntamiento

Detalle del Ayuntamiento

En la plaza además destacan varias esculturas como la de los dos vikingos tocando trompas de bronce y la fuente del Salto del Dragón, con un toro de bronce derrotando a un dragón, valga la redundancia.

Fuente del Salto del Dragón

Escultura de los Vikingos

Desde aquí tomaría la Stroget o, para entendernos, la que es la calle peatonal y comercial más importante de la capital danesa. Dicen además que es la avenida peatonal más larga del mundo, pero ya no sé si creérmelo al haber visto dar este título a más de un lugar. Está repleta de grandes almacenes, tiendas de recuerdos, bares, restaurantes, terrazas, grandes firmas de moda e incluso tiendas peculiares como las que venden que las famosas porcelanas danesas o la especializada en pipas para fumadores. Por lo que uno puede recrearse todo el tiempo que quiera sin saber lo que es el aburrimiento.

Stroget

Lo mejor, sin duda, es el ambientazo que se da en ella según va avanzando el día. Ahora se respiraba calma y tranquilidad pero igualmente fui disfrutando de cómo, poco a poco, la cosa se iba animando. Así hasta llegar a la primera plaza que se cruzaba en mi camino llamada Nytorv, con la bonita fuente de la Caridad en uno de sus laterales y el Palacio de Justicia con sus seis impresionantes columnas, en el otro. En estos momentos este espacio estaba de lo más tranquilo, por lo que aproveché para tomar unas cuantas fotografías que en plena ebullición debe resultar ciertamente complicado.

Plaza Nueva o Nytorv

Plaza Nueva o Nytorv

Palacio de Justicia. Plaza Nueva o Nytorv

Decidiría entonces, abandonar esta arteria viva de la ciudad para, por una de las calles que salen de ella, acercarme a visitar la sobria catedral de Copenhague o Vor Frue Kirke, en danés. No es que sea demasiado antigua pues data de 1829 y es que a lo largo de la historia ha sido consumida varias veces por el fuego. Si hay algo que destacar sería su frontón de columnas en la fachada, pero por lo demás no se puede decir que sea bonita.

Catedral de Ntra Sra o Vor Frue Kirke

Justo en frente de la anterior podría ver la biblioteca universitaria con los bustos de algunas eminencias intelectuales adornando su exterior y sólo una calle más allá, la iglesia de San Pedro.

Universidad

No he dicho que en estos momentos me encontraba ya en el barrio latino, en el que me perdería por sus calles, observando que es otra de las zonas de lo más animadas de la ciudad y constatando que, según avanzaba la mañana, toda esta área era un hervidero de gente, que iba y venía sin parar.

Calle Kobmagergade

Una de las cosas más interesantes que se pueden hacer en esta zona es subir, sin dudarlo, hasta lo más alto de la Torre Redonda o Rundetaarn. (25 DKK o gratis con la Copenhague Card).

Torre Redonda o Rundetarn

Este es uno de los monumentos más conocidos de Dinamarca y con más historia. La mandaría construir el rey Christian IV entre 1637 y 1642 como la primera parte de un complejo llamado Trinitatis que unió la Iglesia de los Estudiantes, la Biblioteca Universitaria y el Observatorio Astronómico en un solo edificio. Con una altura de 34,8 metros era visible desde cualquier punto de Copenhague.

El ascenso hasta el mirador se hace a través de una amplia rampa de caracol por la que se afirma subirían a caballo Christian IV y, años después, el zar de Rusia Pedro el Grande.

Torre Redonda o Rundetarn

En lo más alto se encuentra el observatorio y el catalejo astronómico de 1929 que hoy sigue funcionando y que, solicitándolo con tiempo, te permitiría observar las estrellas y los planetas.

Las vistas también merecen mucho la pena al estar en pleno centro y poder observar desde muy cerca muchos edificios históricos.

Copenhague desde Torre Redonda o Rundetarn

Copenhague desde Torre Redonda o Rundetarn

Cercana a este monumento se encontraba la plaza Kultorvet con una fuente con chorros en el medio de la misma, donde los niños jugueteaban  y se refrescaban en un día tan caluroso como el que hacía. Esta se encuentra rodeada, además, de casas de diferentes tonalidades y de varias terrazas con un kiosco con el tejado verde en uno de sus laterales,  cuyo conjunto hace que sea otro lugar perfecto para sentarse a tomar algo y relajarse un rato.

Plaza Kultorvet

Sin embargo no había llegado todavía ese momento para mí, pues seguiría caminando hasta llegar al mercado de abastos, que ocupa dos pabellones idénticos de de vidrio, en los que se puede encontrar de todo: quesos artesanos, postres a base de sidra, ternera estofada,  cafés artesanales, hierbas y frutas, marisco, pasta fresca, etc.

Mercado de Abastos o Torvehallerne KBH

Mercado de Abastos o Torvehallerne KBH

El tiempo aquí pasa volando y casi sin darme cuenta había consumido una hora fijándome en las deliciosas especialidades que ofrecen muchos de los puestos y aunque ahora no estaba dentro de mis planes, sí que tenía claro que me volvería a dejar caer por estos lares para degustar alguno de aquellos manjares.

Retrocedería sobre mis pasos y en unos quince minutos y atravesando la Kobmagergade, llegaría hasta una de las plazas más importantes del centro llamada Hojbro Plads. Estaba a rebosar de gente y había un ambientazo. Sin duda que era uno de los espacios en los que más vida y animación había encontrado.

Hojbro Plads

La decoración tampoco le iba a la zaga, en belleza y monumentalidad, a otras plazas que ya me había encontrado e incluso las podía superar. En uno de sus laterales había una bonita fuente con tres garzas a punto de levantar el vuelo, mientras que en el lado sur se erige una estatua del Obispo Absalón, el fundador de Copenhague, ataviado como un guerrero medieval y señalando con el dedo, desde su caballo, hacia el palacio de Christiansborg, lugar al que me dirigiría en breves instantes.

Hojbro Plads

Hojbro Plads

Pero antes de ello, sí que quise tomar un callejón para plantarme delante de la iglesia de San Nicolás, que hoy funciona como centro de arte, para fijarme en algunos detalles renacentistas que todavía conservan partes de su exterior como la torre.

Iglesia de San Nicolás

Y ahora sí, que era el momento de hacer la visita estrella de la mañana: el palacio de Christiansborg, el último que me faltaba para completar los tres de la capital danesa.

Palacio de Christiansborg

La entrada se encuentra incluida dentro de la Copenhague Card por lo que no hay que pagar ningún extra. Sino los precios varían dependiendo de si sólo se quieren visitar las salas del palacio o de si también quieres incluir un combinado con otras tres visitas más que serían las ruinas del antiguo palacio, las antiguas cocinas y las caballerizas con el museo de carruajes. Todo ello supone 150 DKK y si sólo optas por las salas serían 90 DKK.

Christiansborg es el único palacio en el mundo donde se reúnen los tres poderes supremos: ejecutivo, legislativo y judicial, lo que permite hacerse una idea de su importancia. Se encuentra situado en una pequeña isla en el centro histórico y está rodeado por un canal, lo que le da mayor encanto aún.

Canal desde el  Palacio de Christiansborg

Aunque el castillo fue el hogar de la monarquía danesa durante siglos y fue reconstruido varias veces en diferentes estilos, a medida que envejecía dejaría de cumplir sus funciones, por lo que Christian VI decidiría demolerlo en 1731 y construiría uno nuevo sobre las ruinas del castillo original que son las que están por debajo del actual y que se pueden visitar.

En 1794 un nuevo incendio obligaría a reconstruirlo de nuevo, por lo que cuando se quiso terminar los reyes de entonces ya se había habituado a su nueva residencia en Amalienborg y decidieron no volver aquí, por lo que este empezaría a albergar el Parlamento de Dinamarca, el despacho del Primer Ministro y el Tribunal Supremo.

Aunque hay visitas guiadas, no hay ninguna de estas en español, por lo que como no me entero de la mitad de las cosas que cuentan en inglés, decidiría sacrificar el ver el hemiciclo del Parlamento danés, y seguro que alguna otra sorpresa,  a cambio de hacer la visita auto guiada para ir más tranquilo y a mi bola.

Antes de acceder a las salas reales me invitarían, amablemente, a ponerme unos patucos de plástico sobre las playeras para que no manchase con mis pisadas los impolutos suelos del real edificio.

Tras esto ya podría comenzar la visita por las habitaciones donde la monarquía danesa lleva a cabo sus galas, banquetes y demás celebraciones. Es aquí donde la reina recibe a sus invitados rodeada de pilastras de mármol verde, de paredes revestidas con seda de oro y tapices. También este es el lugar donde se lleva a cabo el banquete de año nuevo y donde se firman las actas más importantes del Parlamento.

Palacio de Christiansborg

Palacio de Christiansborg

Son muchas las estancias por las que se puede pasear y deleitarte con la decoración detallada y meticulosa que se puede ver en cada rincón.

Cada habitación tiene su patrón especial, por lo que cada sala es una nueva sorpresa con respecto a la anterior, pero sin duda las más espectaculares, al menos para mí, serían: Alexander Hall, un recibidor de lo más elegante con cuatro increíbles arañas perfectamente simétricas; la Biblioteca donde tiene la reina Margarita su colección de libros, de los que muchos de ellos datan del siglo XVIII; el Gran Salón con capacidad para 400 personas en el que se celebran banquetes, visitas de Estado y recepciones de año nuevo y donde se exhiben modernos tapices que narran mil años de la historia de Dinamarca, desde los vikingos hasta la actualidad; el salón de terciopelo, donde los invitados son presentados a la Familia Real; la habitación del rey Christian IX, con una increíble alfombra con el escudo de armas que  le regalaron el parlamento y el gobierno a la reina por sus cuarenta años de reinado; la habitación del trono, donde la reina recibe a los embajadores extranjeros y desde cuyo balcón los reyes y reinas danesas son proclamados.

Biblioteca. Palacio de Christiansborg

Gran Salón. Palacio de Christiansborg

Habitación del Rey Christian IX. Palacio de Christiansborg

Salón del Trono. Palacio de Christiansborg

Estas son, como ya comenté, las estancias más importantes y más espectaculares y creo que bien merecen una visita, de la misma manera que el resto de opciones son perfectamente prescindibles, aunque como no tenía que pagar nada por entrar acabaría visitándolas. Me refiero a:

Las ruinas del antiguo palacio: son los restos de uno de los últimos palacios que se levantaron antes de ser demolido, como ya comentaba párrafos atrás. Me decepcionaría bastante.

Ruinas.Palacio de Christiansborg

Las cocinas reales: en ellas se puede ver una de las mayores colecciones de Europa en cuanto a utensilios de cocina de cobre se refiere.

Cocinas.Palacio de Christiansborg

Los establos reales: donde se dice que se guardan los caballos blancos de la reina, aunque no había ni uno en estos momentos, junto a la gran colección de carruajes reales, que aunque bonitos, tampoco me dirían nada ya que al final no dejan de ser todas las colecciones iguales y ya llevaba vistas unas cuantas en diferentes palacios europeos.

Museo de Carruajes. Palacio de Christiansborg


Llevaba más de dos horas visitando todo lo que ofrece el palacio de Christiansborg, que como se puede comprobar no es poco, pero todavía no había llegado el momento de marcharme de sus instalaciones, pues existe la opción de poder subir a su torre de manera gratuita.

Y como es gratis pues hay que armarse de paciencia, si quieres subir en los ascensores que es lo que hace la gran mayoría. Así que me tocaría esperar como media hora hasta que llegó mi turno. También tienes que pasar un detector de metales donde son bastante estrictos con cualquier cosa, lo que también te hace perder el tiempo. Tras tomar este primer elevador y llegar a la planta donde hay un restaurante, hay que volver a coger un segundo ascensor en el que también hay que esperar porque tiene limitadas las plazas a 4 personas, que te lleva por fin al fabuloso mirador desde donde se contempla toda la ciudad.

Copenhague desde Torre del Palacio de Christiansborg

La Bolsa desde Torre del Palacio de Christiansborg

Copenhague desde Torre del Palacio de Christiansborg

Es evidente que este es otro de los mejores lugares para conseguir unas buenas vistas pues estamos en la torre más alta de Copenhague con 106 metros.

Eran ya las 15:30 cuando daba por finalizada mi visita a la gran cantidad de opciones que ofrece Christiansborg y eso que había decidido no entrar a la Capilla Real, adosada al palacio, porque me encontraba ya cansado y muerto de hambre.

Decidí entonces sentarme bajo la estatua ecuestre que se encuentra en la parte trasera del palacio, pegada a una escultura de un oso polar colgado de un arpón, referente al cambio climático, y muy cerca de la bolsa y aquí sacaría los bocadillos que me había hecho por la mañana y me relajaría durante una hora, antes de emprender el paseo de la tarde.

Monumento al Cambio Climático

Dos importantes edificios serían los que se cruzarían en mi camino, nada más empezar a andar. Por un lado, la Bolsa que es la más antigua de Europa en funcionamiento y destaca, especialmente, por la cúpula con la que está decorada que está formada por las colas de cuatro dragones enroscados entre sí. Por otro lado, Holmes Kirke, al lado de un canal, es la iglesia de la Marina Real y en su interior están enterrados varios héroes de la Armada, como el Almirante Niels Juels, vencedor de los suecos en la batalla naval de Koge en 1677. Sería aquí también  donde contrajo matrimonio la reina Margarita II en 1967.

Iglesia de Holmen

La Bolsa

Y hablando del Almirante Niels, no tendría que andar mucho para llegar hasta una plaza con la estatua de este en pleno centro de la misma, para desde aquí y sin rumbo fijo, salir sin querer a la famosa Kongens Nytorv, donde no podría evitar volverme a asomar al Nyhavn.

Monumento a Niels Juel

Había leído que paralela a la famosa Stroget, existía otra calle igual de atractiva en cuanto arquitectura se refiere, pero mucho más tranquila y sin apenas gente. Se la conoce como Straedet, pero en realidad está compuesta por las calles Kompagnistraede y Laederstraede.

No quise perder la oportunidad de pasear por ella y no me equivocaría en mi decisión pues es otra hermosa calle comercial con pequeñas terracitas, joyerías y platerías y sin la locura y desenfreno de su hermana, a tan sólo unos metros.

Straedet

Estaba cansado de andar, así que era el momento de hacer de espectador y ver cómo la gente iba de un lado a otro. Para ello elegiría una de las terrazas de la plaza Nytorv, que ahora tenía un gran ambiente y cuando terminé aquí mi primera cerveza, continuaría con la segunda en otro espacio diferente de lo más agradable y recogido. El nombre de la plaza se las trae, pero merece la pena buscarla porque se respira una paz especial, en pleno centro de Copenhague. Se la conoce como Grabrodietorv. Pegada a ella se levanta la iglesia del Espíritu Santo, rodeada de un espacioso jardín.

Plaza Grabrodretorv

Lo que más me gusta de una ciudad es cuando puedo pasear por ella y todo me resulta ya familiar y voy descubriendo nuevos detalles que en la primera ocasión no había sido capaz de percatarme de ellos. Así me pasaría con más de un lugar por el que ya había pasado por la mañana, hasta llegar, de nuevo, a la plaza del Ayuntamiento, donde pasaría otro rato sentado observando los mil detalles de los edificios y esculturas que la componen.

Plaza del Ayuntamiento

Eran ya las 19.00, la hora perfecta para dirigirme al famoso parque Tivoli, en el que había decidido pasar lo que restaba de tarde y parte de la noche, hasta que este cerrara sus puertas, cosa que tiene lugar a las 23:00 los domingos. Por la entrada, al tener la Copenhague Card, no tendría que pagar nada. Si no hubieran sido 110 DKK, sólo por entrar al recinto porque para montar en las atracciones hay que sacar no tengo claro si es una tarjeta  o unos tickets en unas máquinas que no me enteré muy bien de cómo funcionaban, ya que mi idea era sólo pasear y disfrutar de todo lo que ofrece este parque, que no es poca cosa.

Parque de Atracciones Tivoli

Parque de Atracciones Tivoli

Este parque de atracciones es mucho más que eso, pues en cuanto dejas atrás la puerta de entrada, tienes la sensación de que has sido transportado como a un mundo paralelo parecido al de Alicia en el país de las maravillas. Todo en él es pura magia y lo mejor es que hay cabida para todos los públicos, por lo que lo mismo se puede entrar en un barracón de feria, que escuchar un concierto de algún artista del momento, como sentir pura adrenalina en la montaña rusa u otras atracciones con las que sólo con verlas te sientes ya mareado.

En cada rincón te encuentras una sorpresa: un barco pirata que parece salido del cuento de Peter Pan, una pagoda china presidiendo un lago repleto de pequeñas barcas, un palacio árabe decorado con mil bombillas y todo ello rodeado por verdes jardines y todo tipo de hermosas flores.

Parque de Atracciones Tivoli

Parque de Atracciones Tivoli

Parque de Atracciones Tivoli

Estaba realmente sorprendido pues no pensaba encontrarme algo así dentro de los muros que lo protegen de miradas curiosas y disfruté muchísimo del ambiente que había, de ver a familias enteras haciendo picnic, de observar a los chavales correr ilusionados para montar en su atracción preferida y de ser testigo de la ilusión de las parejas enamoradas buscando, agarrados de la mano, los rincones más románticos y apartados.

Parque de Atracciones Tivoli

La verdad que en este lugar las horas me parecieron segundos, pues cuando quise mirar el reloj habían transcurrido dos horas desde que había entrado y me costó asimilar como eso había sido posible, si tenía la sensación de llevar tan sólo unos instantes aquí dentro.

Parque de Atracciones Tivoli

Parque de Atracciones Tivoli

Otra de las mejores cosas del Tivoli es la gran variedad de restaurantes que tienes para elegir y el número casi ilimitado de puestos de helados, golosinas y dulces que hacen de este lugar el paraíso de los niños y los golosos.

Así que buscando y buscando al final me decidiría por un italiano, con una terraza al aire libre, que tenía buena pinta. El encargado de sentarme hablaba español por lo que pedía que haber si podía darme un buen sitio en el agradable jardín, a lo que no hubo problema. Así que disfrutaría como un enano de la pizza y la coca cola que me pedí. (200 DKK).

El postre decidiría tomármelo en uno de los tantos puestos que hay distribuidos por el parque, no pudiendo evitar caer en la tentación de probar un enorme gofre de chocolate que me sentó de maravilla. (35 DKK). Pero no había tenido suficiente todavía y es que se me hizo la boca agua al ver un puesto de los famosos helados Ben & Jerry´s con todos los sabores inimaginables. Así que me compraría una tarrina de dos bolas (45 DKK).

Y ahora sí que dejaría descansar al estómago y para bajar la cena me entretendría paseando de nuevo por el recinto. Esta vez fijándome en la gran variedad de juegos que ofrecían las diferentes casetas y tómbolas y donde las familias intentaban conseguir el preciado peluche para sus hijos.

Como es evidente, era ya de noche, desde hacía un rato, pero al estar entretenido con las anteriores actividades no había tenido oportunidad de apreciar el parque iluminado, por lo que cuando eso sucedió, me quedaría sin palabras. Si te impresiona de día, cuando cae la oscuridad y todo queda adornado por miles de bombillas de colores, tienes la sensación de estar dentro de un cuento o en un mundo feliz.

Parque de Atracciones Tivoli

Parque de Atracciones Tivoli

Parque de Atracciones Tivoli

Parque de Atracciones Tivoli

¿Se podía pedir más? Pues sería egoísta el hacerlo, pero este Parque de Atracciones es generoso y para despedirte por todo lo alto te brinda un espectáculo de luces y sonido en uno de los lagos, que hace las delicias de cualquiera. Sería a las 22.45, para terminar justo a las 23.00 y ponerle la guinda a este maravilloso lugar.

Espectáculo de Luces y Sonido. Parque de Atracciones Tivoli

Espectáculo de Luces y Sonido. Parque de Atracciones Tivoli

Por cierto, que los fuegos artificiales son sólo los sábados a medianoche, al menos cuando yo estuve, pero creyendo que eran también los domingos dejaría la visita para este día y al final no sería así. Por lo que conviene informarse bien si se quiere disfrutar de este espectáculo.

Del Tivoli a mi alojamiento no tenía ni diez minutos andando, por lo que en nada ya estaba abriendo la puerta de la habitación, encontrándome con nuevos inquilinos y con que todos dormían ya plácidamente. Así que intenté hacer el menor ruido posible y en poco tiempo estaba imitándoles.

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