RIAS BAIXAS - DIA 01. Vigo

1 de Septiembre de 2007.


La provincia de Pontevedra es, probablemente, la más turística de Galicia, gracias a un clima benigno, playas tranquilas y resguardadas y una gastronomía de insuperable riqueza.

Desde Villagarcía de Arousa hasta la desembocadura del Miño, la costa se suaviza y compone un caprichoso paisaje que íbamos a recorrer llegando a los lugares más significativos e importantes.

Durante una semana íbamos a tener la oportunidad de conocer las Rías Baixas gallegas, con una amalgama de pueblos de raigambre marinera concentrados alrededor de dichas rías como es el caso de O Grove, localidades vinícolas, como Cambados o una isla termal como A Toxa.

No nos faltarían paisajes paradisiacos, especialmente el Parque Natural de las Islas Atlánticas, cuyas islas actuaron como tapón frente a las rías para que la marea negra no destruyera su valioso ecosistema. Del conjunto que las conforman podríamos conocer las dos más importantes: las islas Cíes y las Ons, dejando Sálvora y Cortegada para mejor ocasión.

Isla de Ons

Entre las ciudades, la señorial Pontevedra, la bulliciosa Vigo y la monumental Baiona nos permitirían el contrapunto perfecto al poderío de la naturaleza, sin olvidarnos de la desembocadura del más grande de los ríos gallegos que nos dejaría impactados con sus paisajes sublimes y la sucesión de fortalezas que recuerdan épocas pasadas de guerras e incursiones constantes en estas costas.

Baiona

Pero comencemos por el principio y vayamos, poco a poco, desglosando esta interesante escapada que tendría oportunidad de hacer con una persona muy especial, que habitualmente no se prodiga demasiado en el mundo de los viajes, y es que el hogar y la familia le despiertan mucho mayor interés que la pasión e inquietud que tiene su hijo por conocer lugares nuevos. Efectivamente estoy hablando de mi madre, que por una vez me daría el gusto de acompañarme en una escapada más larga de lo normal.

Todo comenzaría a horas intempestivas en la capital de España, pues arrancábamos el coche a las seis de la mañana en el recién estrenado mes de septiembre. Por delante nos esperaban unos 600 kilómetros con una parada para descansar y tomar algo, llegando a nuestro alojamiento en Vigo a las doce del mediodía.

Tras instalarnos no perderíamos tiempo y saldríamos a conocer la ciudad, pues sólo dispondríamos de esta jornada para hacerlo, dado que el resto estaban ya reservadas para otros lugares.

Es interesante saber que nos encontrábamos en la ciudad que cuenta con el puerto pesquero más importante de España, en el que, junto con el amarre y venta, se ha desarrollado una potente industria, incluida la automovilística. Su lonja del Berbés factura el mayor volumen de pescado del país. Vigo además es la mayor ciudad de Galicia con trescientos mil habitantes y continua siendo el mejor puerto natural de la península ibérica. Por cierto, en su ría permanece hundido el mayor cargamento de oro y plata transportado desde América.

Comenzaríamos la visita por su zona vieja en la que cabe destacar los siguientes lugares de interés:

Colegiata de Santa María: sucedió a una antigua iglesia que había sido destruida por el mismísimo pirata Francis Drake y que había mandado edificar el obispo de Túy. En el interior se venera el Cristo de la Victoria, en recuerdo del triunfo que obtuvieron los vigueses sobre los ocupantes franceses (1809). En la fachada se puede ver un reloj de sol. A unos metros del templo, y mirando al mar, se encuentra la pintoresca plaza y mercado de la Piedra y el cruceiro correspondiente.

Colegiata de Santa María

Plaza de la Constitución: entre las empedradas, la más bonita. En una de sus casas nació Méndez Núñez, militar que hizo las Américas y que bombardeó Valparaíso y el Callao.

Plaza de la Constitución

Plaza de la Princesa: junto al monumento dedicado al Triunfo de la ciudad de Vigo. Cerrándola el arco de Quirós, respiradero por el que se cuela el Vigo antiguo de las callejas, de la concatedral y de la plaza de la Constitución.

Plaza de la Princesa

Calle Real: esta es una de las calles con más solera y más sabor marinero, en la que se suceden marisquerías y restaurantes. Hace poco, estos locales eran tabernas frecuentadas por gentes de mar.

Edificio del Hotel Universal: en la rúa Carral, 34. Hotel desde 1894, albergaría a importantes personalidades como Alfonso XIII. Contaba con una amplia terraza ajardinada y en los veranos incluso orquesta. El café fue punto de reunión de la bohemia viguesa y centro de interminables tertulias.

El Berbés: es el nombre del barrio pesquero de Vigo y su puerto, uno de los más importantes de la Península. Uno se encuentra un larguísimo pabellón de venta y empaque de pescado, junto con el monumento al pescador, recios soportales, cruceiros y varios restaurantes turísticos. Todo ello sin olvidarnos de las calles ascendentes y estrechas que cuelgan sobre la ribeira.

El Berbés

Sería en una de las tabernas del barrio El Berbés donde aprovecharíamos para disfrutar de algunos de los manjares gallegos antes de continuar conociendo el Vigo más moderno en el que se podrían mencionar los siguientes sitios importantes:

Alameda o Plaza de la Compostela: una hermosa avenida con un paseo ajardinado central y diversos grupos escultóricos.

Alameda o Plaza de Compostela

Puerto Deportivo: en los últimos años han rehabilitado a fondo esta área viguesa, pudiendo dar un agradable paseo entre veleros.

Plaza Puerta del Sol: eje de la vida viguesa y entrada a la ciudad vieja. Se puede ver una extraña escultura denominada El Sireno que representan dos espigadas columnas que soportan un hombre pez de cuatro toneladas.

Puerta del Sol. Escultura El Sireno

Monumento al Trabajo: cruce de la Gran Vía con la calle Urzáiz. Es un magnífico grupo escultórico que representa a unos esforzados pescadores arrastrando pesadas redes.

Escultura al Trabajo

Plaza de España: cuenta con una increíble escultura en la que se pueden ver una fila de caballos desbocándose en el vacío. Recuerda así a los muchos equinos salvajes que vivieron en lo que hoy es la ciudad viguesa.

Parque del Castro: lo mejor es llegar a la cima, como así haríamos, para en ella disfrutar del parque fortaleza que sirvió para defender la ciudad, así como de las excepcionales vistas de la ría de Vigo con Cangas y Moaña al fondo, las islas Cíes y la ínsula de Toralla. De muy buen gusto también el monumento denominado “Galeones de Rande” que conmemora la batalla de la flota hispana contra la armada anglo – holandesa y que llevaría al fondo del mar grandes riquezas de oro y plata que transportaban los barcos y que dicen siguen allí.

Ría de Vigo desde el Parque del Castro

Galeones de Rande. Parque del Castro

Ría de Vigo desde Fortaleza Parque del Castro

Ermita de la Guía: sería lo último que visitaríamos hoy y salvo que seas un maratoniano te recomiendo que vayas en vehículo porque se encuentra en el otro extremo de la ciudad en lo más alto. Nosotros cogeríamos un taxi para no tener que volver a por el coche y no nos salió caro. En ella te encontrarás la capilla dedicada a nuestra Señora de las Nieves, aunque todo el mundo la conozca como La Guía. Pero lo mejor las espectaculares vistas de la ciudad de Vigo y parte del Morrazo, como Domayo, Meira, Moaña, Cangas y de fondo las incomparables islas Cíes. Hacia la derecha se puede ver el puente de Rande y como se abre la bahía hacia la isla de San Simón. Imaginaros si a todo lo descrito se le une una maravillosa puesta de sol.

Ermita de La Guía

Vistas desde el Monte de La Guía

Puesta de sol en el Monte de La Guía

Después de retornar otra vez al centro desde el Monte de La Guía, en taxi, por supuesto, terminaríamos la jornada con unas raciones por la zona de la Gran vía, cercana al Corte Inglés, donde se pueden encontrar multitud de restaurantes y locales de moda.

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